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Entramos en la casa de Pedro Piqueras

Bate los récords de audiencia, presenta el telediario estrella de Tele 5 y es el director de informativos de esta cadena. Pero por encima de todo, el periodista Pedro Piqueras es un hombre tranquilo y así vive. En la sierra madrileña y en una casa nueva construida a su medida.

Nuevo Estilo 28/06/2013
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Tan sólo ha vivido en dos ciudades: Albacete (donde nació) y Madrid. Y es precisamente en la primera donde se encontraba la casa que evoca con más cariño, su primer hogar, el de su infancia. De ella se le amontonan los recuerdos: "Era una vivienda pequeña, de adobe, con gallinero y gorrinera. Y un gran patio alrededor. Estaba en un pequeño pueblo al lado de Albacete que hoy es parte del extrarradio de la ciudad".

Ahora reside en Madrid, pero fuera de la capital, en la sierra: "Poco a poco me fui alejando de la gran urbe y hoy en día me siento francamente cómodo. Ya saqué provecho de la ciudad todo lo que uno podría desear en cuanto a cines, teatros, copas y vida nocturna, y en estos momentos quiero tranquilidad por encima de cualquier cosa. Además, le he tomado afición a eso de respirar aire puro". Reconoce que vivir lejos del centro tiene el gran inconveniente de la distancia y el desplazamiento al trabajo, pero siempre le compensa la tranquilidad.

Nos cuenta que él solía hacer footing por la zona y así vio un día que estaba en venta la parcela donde hoy se levanta su residencia, que ha resultado ser tal y como se había imaginado siempre su casa ideal. Por eso se considera un afortunado: "Tenía muy claros los tres requisitos que debía reunir la vivienda: integrada en el entorno, muy luminosa, y cómoda y fácil de limpiar. Le expliqué las tres condiciones al arquitecto, Otto Médem, y reconozco que acertó con todo. No puedo estar más contento con el resultado".

A Pedro Piqueras le apasiona la arquitectura y disfrutó mucho con la construcción de la casa. Una vez terminada, optó por amueblarla muy poco, lo imprescindible, para que tuviese un aspecto bastante diáfano, sencillo y funcional. Opina que hay que tener mucho valor para mezclar estilos, por lo que ha preferido optar por una estética simple donde reinan los tonos neutros salpicados por toques de color. Aunque le gusta el diseño, reconoce que su pieza favorita es el sillón orejero donde se sienta a leer, un mueble que, junto a sus fotos y libros, le ha seguido por todas sus casas, sobreviviendo a todas las mudanzas.

Se nota que está realmente orgulloso de su casa, entre otras cosas porque no para de decirlo ni de comentar lo satisfecho que se siente con ella: "No hay nada de lo que me haya arrepentido, si acaso, me hubiese gustado que la despensa fuera un poco más grande. Pero, en realidad, no me puedo quejar de nada".



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