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La magia vegetal del paisajista Jesús Moraime

Jesús Moraime y los secretos de un jardín
Define a un paisajista como un «mago del misterio del lugar, de lo sensual y del ciclo del tiempo. Un arquitecto de lo verde». Poeta e investigador a partes iguales, sus trabajos reflejan el amor al campo, su saber sobre jardines históricos y una invitación al disfrute.

Nuevo Estilo 28/06/2013
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Más de 18 años de profesión y mútiples trabajos –un ejemplo es este jardín, en una zona residencial de Madrid, creado en 2002– consagran al paisajista gallego Jesús Moraime. Titulado por la Escuela Castillo de Batres, a la que tiene mucho cariño, es también un apasionado de la historia y un consumado experto en jardines medievales islámicos y cristianos, y en la hibridación de ambos, el mudéjar.

Su interés por el campo, la ornitología y la vegetación autóctona le vienen de niño. Sus estudios de Biología y la realización de un jardín en una casa familiar en Extremadura fueron su lanzadera al paisajismo.

El punto inicial en la creación de un jardín lo encuentra en el propio lugar, en la topografía, el paisaje, la arquitectura y los propietarios. Sobre esa base, «mi know how dibuja de manera intuitiva el trazado». En su obra le inspiran los elementos del jardín clásico, que él trata de manera actual, conservando la esencia del concepto bajo formas contemporáneas. La geobotánica –las combinaciones que de modo espontáneo aparecen en la naturaleza– es otra de sus musas. También le interesa mucho la estructura formal, el buen dibujo del jardín y el fragmentarlo para crear distintas estancias en él. En diez años, ya se puede ver lo que se ha pretendido espacialmente.

Define su sello personal como «un clasicismo revisitado, con espacios muy arquitectónicos, riqueza en las plantaciones y una gran importancia del agua: sus sonidos, movimientos y brillos, y la sensación de frescor pueden modificar la percepción del espacio».  



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