desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Lección de excelencia del Hotel La Mamounia

Desde la grandeza de los espacios hasta el más pequeño tirador, todo en La Mamounia, en Marrakech, habla de lo que realmente es: una master class de interiorismo impartida por el universal Jacques Garcia. Tomen apuntes.

Nuevo Estilo 28/06/2013
Imprimir
Pantalla completa



UNA EXPERIENCIA SENSORIAL
- El aroma. Dátil, cedro y madera de rosa, en una fragancia con el nombre del hotel creada por la gran perfumista francesa Olivia Giacobetti. Imposible olvidarlo.
- La música. También única, obra de Time for Play. Refleja el fluir de las fuentes, el canto de las aves, el rumor del aire entre el jardín...
- Los colores. Muchos diseñados por Terre & Ciel para contar el cielo azul, la tierra roja, los mármoles, las sombras y las luces del lugar.
- La suavidad. En el algodón de las sábanas, la seda de las tapicerías, el tadelakt bruñido de los baños... La piel aquí te habla. 

HOTEL LA MAMOUNIA
www.mamounia.com

La Mamounia fue un regalo de bodas. El afortunado príncipe Mamoun lo recibió en el siglo XVI junto con el fabuloso jardín que lo acompaña.

La historia continuó romántica con garden parties memorables y en 1923 pasa a ser un alojamiento exclusivo de la aristocracia y las celebridades de Europa y Estados Unidos, quienes llevaban hasta los propios muebles durante sus largas estancias. Glamour en estado puro. El año pasado, el interiorista francés Jacques Garcia lo renovó de arriba abajo con un juego mágico de permanencia y evolución. Y sí –como dijo en su día Winston Churchill–, continúa siendo un lugar único en el mundo.

Una arquitectura fidedigna y el uso de la luz, del agua, de la madera y del cuero, junto al trabajo de artesanos y la incorporación de arte y fotografía actuales, han conseguido que el mito crezca. La evidencia es total en la penumbra del bar de la Galerie Majorelle, disfrutando de un dry martini bajo la discreción del excelente servicio, junto a personajes de fama internacional y el aleteo de algún pajarillo despistado. Las palmeras, al fondo. 



Ver más articulos