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Madrid, España

El alma de la casa: Raquel Oliva

En un ilustrativo tour por su casa madrileña, la vicepresidenta de Oliva Iluminación nos habla sobre lo último en tecnología y diseño de lámparas.

Nuevo Estilo 17/07/2017
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Gira tu rostro hacia la luz y las sombras quedarán atrás”, dice un proverbio maorí que todas las mañanas Raquel Oliva lee al llegar a las oficinas de su trabajo y que, por supuesto, aplica cada día en el departamento Proyecta que ella misma ideó y donde planifican a medida la iluminación de viviendas y también de espacios públicos: «Una tarea que entusiasma a todo el equipo por su faceta creativa».

Hablamos con Raquel de las bombillas incandescentes, con las que comenzó su abuelo el negocio en la calle Hortaleza de Madrid, hace ya más de sesenta años, y de los famosos halógenos que han dejado paso a nuevas tecnologías: «La iluminación está en constante evolución y pronto veremos cómo da un giro radical. Los LED, por su consumo reducido, buena potencia y pequeño tamaño, ofrecen un sinfín de posibilidades para enriquecer la decoración».

A Raquel, a la que le encanta visitar las casas por la noche, nos advierte que «la colocación de las luces y sus diseños alteran las sensaciones y el estado de ánimo. Por ejemplo, los focos orientables QR o las lámparas de pantallas tupidas añaden una nota teatral única». Un efecto que pudimos comprobar en su vivienda madrileña, cuya obra de interiorismo y reforma corrió a cargo del estudio 2M&S, compuesto por las decoradoras Miren de Múgica, Silvia Salama y Margarita Alaminos. En ella también integró un sistema de cromoterapia lumínica: «Yo lo apliqué en la piscina, donde el agua se tiñe con tan sólo dar a un interruptor». Luces y decoración, una sinergia que deleita su vida privada y profesional.  

MUY PERSONAL
Mis lámparas favoritas... Mi predilecta es la Josephine de Jaime Hayón, con pie de porcelana reinterpretando las clásicas. La tendría en todas sus versiones –de mesa, en aplique, de techo– y en todos los acabados: blanco, negro, oro o plata. Otra pieza brillante, la Zetel´s de Ingo Maurer, para el office o el comedor. ¡Ah! y una araña francesa que fue de mi abuelo.

Y en estos colores... Me gusta el negro y el dorado, en boga, que confieren a la luz sutiles matices. En casas de campo, los de siempre: blancos, dacapados, la forja...

Mis direcciones deco... Me pierden los muebles de Jon Urgoiti (Don Ramón de la Cruz, 17. Madrid) y Guadarte (www.guadarte.com), y las esculturas de Olga Copado (www.olgacopado.com).



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