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Grandes maestros

Leo Castelli

Es una figura decisiva en el arte contemporáneo. Desde su galería en Nueva York descubrió a artistas norteamericanos míticos y dio cuerpo a movimientos clave, como el pop art.

Nuevo Estilo 19/02/2014
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Elegante, cosmopolita, con un savoir faire indiscutible y un olfato privilegiado para el arte y los negocios. Todas estas cualidades hicieron de Leo Castelli (Trieste, Italia, 1907-Nueva York, 1999) el galerista más importante e influyente del s. XX. Una figura que transformó el mundo del coleccionismo y convirtió a NY en el centro del mercado del arte.

Nacido en una familia de banqueros judíos, Leo Krausz (las leyes de Mussolini le obligaron a adoptar el apellido italiano de la madre) recala en la ciudad americana en 1941, tras una estancia de seis años en París -donde había abierto una galería con su mujer, Ileana Sonnabend– y después de una vida de exilios sucesivos por Europa a causa de los avatares de las dos Guerras Mundiales. Tendrán que pasar, no obstante, varios años hasta que el matrimonio Castelli emprenda su gran aventura profesional (después de su separación, Ileana continuará en solitario como galerista reconocida).

En 1957, con 50 años, abre la galería en su propia casa. Pronto se convertirá en un lugar de referencia, que en 1971 se traslada al Soho hasta quedar instalada en 1999 en el Upper East Side, donde hoy la dirige su tercera mujer, Barbara Bertozzi. Con una habilidad inigualable para detectar la calidad artística, pero también para ver lo que podía ser un excelente negocio, Castelli apostará por el arte norteamericano como alternativa al europeo a través de una joven generación que hoy son nombres clave. Descubrió a Robert Rauschenberg, Jasper Johns o Lichtenstein, a los que siguieron Warhol, Frank Stella, Richard Serra, Donald Judd, Rosenquist, Claes Oldenburg, Cy Tombly, Dan Flavin, Robert Morris... Con ellos promoverá y afianzará unas incipientes corrientes –el pop, el minimalismo, el arte conceptual–,  fundamentales en la Historia del Arte.

Siempre se movió en las transacciones con un rigor ético que aplicaba también en el exquisito trato que daba a sus representados. Un sello que marcó una época dorada.

www.castelligallery.com



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