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El Belén

Forma con el árbol de Navidad el tándem deco imbatible en estas fechas. Las opciones son múltiples: desde los clásicos misterios napolitanos a modernas modalidades.

Ana Isabel Hernández 30/11/2015
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Su origen. Aunque ya en las catacumbas romanas aparecen escenas de la Virgen con el Niño, es San Francisco de Asís quien en la Nochebuena de 1223 inicia la tradición al celebrar una misa en el pueblo italiano de Greccio donde representa con animales el nacimiento de Cristo.  
La expansión.  A lo largo de los s. XIV y XV los franciscanos, y posteriormente las clarisas y capuchinos, consolidan por toda Europa el belén, que irá dejando su cariz eclesiástico para tomar un uso primero aristocrático y luego popular. El s. XVIII es el de máximo florecimiento. Napolés se pondrá a la cabeza de las ciudades europeas, ya que crea una escuela incomparable en cuanto a belleza y perfección de las figuras.  
En españa.  Carlos III, que llega de Nápoles para reinar en 1759, fue el principal promotor de este arte. La escuela murciana, con Francisco Salzillo al frente, es una de las de más raigambre. También destacarán los belenes castellanos, andaluces –con maestros como Martínez Montañés o Luisa Roldán, La Roldana– y la escuela de Olot.
Sus rasgos. El belén es la representación de la natividad de Jesucristo mediante escenas. La principal, llamada misterio, muestra a la Virgen, San José y el Niño en el pesebre. Se suelen añadir la mula y el buey, los pastores, el ángel anunciador, los Reyes Magos y la estrella que los guió.

Variedades. Son muchas, en función del tamaño –miniaturas, de sobremesa, monumentales–, el montaje –abiertos o cerrados–, su técnica –populares o artísticos–, el paisaje representado –bíblicos, regionales, modernos– o los personajes –vivientes o tradicionales–.
Interesante. Cada país y región introduce particularidades en el belén, como la figura del caganer en Cataluña y Valencia, o la castañera en Madrid. En Alemania, son generalmente de madera y se limitan a la escena del nacimiento. En Sudamérica, son famosos los modelos colombianos, con el esqueleto y el diablo como triunfo sobre el pecado y la muerte.  
Se encuentra... Además de tiendas como Palomeque, en Madrid (www.palomequearte.com), o Alcaicería, en Granada (www.alcaiceria.com), y de webs como www.belenisimo.com, los mercadillos navideños son una buena vía. Uno de los más importantes es el de Santa Lucía, en la plaza de la catedral de Barcelona. En Nápoles, resulta imprescindible San Gregorio Armeno, la calle donde se concentran los artesanos belenistas.  
Y su precio. Varía según los materiales y la complejidad. El de la imagen es un vinilo de Cottoncut (www.cottoncut.com) que se puede adquirir por piezas: misterio, 14,95 €; Reyes Magos, entre 12,95 y 24,95 €; mula y buey con ofrenda, 12,95 € c/u; angelitos, 10,95 €; pastorcillo dormido, 19,95 €.



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