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Grandes maestros

Sergio Rodrigues

Fue el padre del diseño moderno brasileño, al que dio una dimensión industrial y abrió al mundo. Falleció el 1 de septiembre de 2014 a los 87 años, dejando un preciado y vasto legado en el que siempre reivindicó sus raíces cariocas.

Nuevo Estilo 19/09/2018
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EL INICIO

Licenciado en arquitectura, trabajó al principio en proyectos como el Centro Cívico de Curitiba, una obra importante en el conjunto de la arquitectura moderna brasileña, pero, siguiendo la estela de otros grandes maestros como Oscar Niemeyer o Paulo Mendes da Rocha, dio el salto a la creación de mobiliario.  A principios de los 50 irrumpe en un panorama harto constreñido que revoluciona con sus piezas. Ideó más de 1.200 y en todas reflejó la identidad y cultura brasileñas, tanto con su singular diseño como con el uso de maderas autóctonas, una de las principales, la jacarandá. Su hija más famosa es la butaca Mole, con la que desafió los cánones estilísticos existentes y ganó una competición internacional –nada menos que en Italia en 1961–, por su perfecta mezcla de modernidad y expresión de la identidad nacional. Hoy es parte de la colección del MoMA.

PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Junto a los diseñadores Joaquim Tenreiro y José Zanine, fue responsable de que el design brasileño se hiciera conocido en todo el mundo. En 1951, Rodrigues funda Oca, una tienda en la que ofrece muebles y objetos seleccionados entre las principales editoras del país. Desde aquí trabajó en proyectos de interiorismo con los mejores arquitectos brasileños y ofreció servicios de asesoría en el exterior. Su labor desde este estudio fue impagable. En palabras del arquitecto Lucio Costa, «con Oca, Rodrigues integró el interiorismo en la renovación de la arquitectura brasileña».

UN TODO ARMÓNICO

Y es que el carioca consideraba que continente y contenido debían formar un tándem indisoluble: «La arquitectura en la que el planteamiento del espacio interior no se estudia adecuadamente no es arquitectura, es escultura».



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