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Claves del arquitecto

La mirada de Lucas y Hernández-Gil

Arquitectos y diseñadores, Cristina Domínguez Lucas y Fernando Hernández-Gil huyen de lo excesivo para apostar por la calma que otorgan la luz natural, los materiales nobles y el diseño de calidad. Así nos lo han contado a través de algunos de sus trabajos, donde también participan el arte y el color como fantásticos golpes de efecto.

Gema Marcos Lamigueiro 07/03/2017
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Crean casas que son como lienzos en blanco. Después, buscan en ellas la expresividad del material, el color... el oficio se lo ha ido enseñando.

¿Cuándo y cómo surgió vuestro estudio? Hicimos arquitectura juntos y al finalizar, ganamos un concurso que nos animó a montar Lucas y Hernández-Gil.

¿Cuál fue vuestro primer proyecto? El hotel Ayllón (Segovia), un pequeño establecimiento con solo 18 habitaciones donde experimentamos con el color y el diseño contemporáneo dentro de un mundo rural. Nos abrió el camino a los espacios de hostelería.

¿Qué fórmulas son habituales en vuestras casas? Siempre nos aproximamos a los proyectos sin prejuicios para descubrir la historia y el potencial de cada vivienda. Procuramos trabajar con una base de neutros y realzamos la expresividad de los materiales, para después añadir los toques de color con piezas de mobiliario y arte.
Una premisa que debe cumplirse siempre. Mejor pocos elementos, pero bien elegidos. Y haz el estuche del proyecto muy bien, porque el resto siempre se puede completar o mejorar con el tiempo y fácilmente.

¿Un material imprescindible? La madera. Tiene muchas posibilidades en revestimientos adoptando diferentes despieces, colocaciones y acabados.

El arte, ¿qué papel cumple? Es crucial para añadir diferencia. Además, las obras tienen la fuerza de resolver o arruinar un espacio. Por tanto, es básico realizar una buena selección, con criterio, porque son elementos con los que vas a convivir a diario.

¿Por qué recurrís a diseños propios? Son muy importantes en nuestro trabajo, sobre todo cuando hay que reforzar la singularidad de un ambiente. Esta faceta está tomando cada vez más relevancia en nuestro estudio, hasta el punto de que estamos desarrollando una línea de mobiliario que se llama Krestadesign. Es una producción artesanal y contamos con excelentes talleres, como el de Jerónimo Hernández, en Madrid.

¿Hacia dónde pensáis que va la deco? Hoy existen varias corrientes en paralelo, pero nosotros nos sentimos cómodos con las que ponen en valor el trabajo artesano. La intuición y el oficio son lo que triunfa.



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