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Alejandra Perinat

Sus proyectos destilan fuerza y la magia de aquellos profesionales que saben seguir las tendencias sin doblegarse a ellas. Desde la Gran Manzana, la ciudad donde trabaja y que la ha cautivado, esta joven interiorista nos cuenta las claves de su atractivo estilo.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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TARJETA DE PRESENTACIÓN
 Se licenció en Psicología, pero la creatividad inscrita en su código genético –en su familia hay arquitectos, decoradores y artistas– se impuso. Tras realizar distintos proyectos de interiorismo con Javier Muñoz, dio el salto a Nueva York para cursar un máster de Diseño Interior en la prestigiosa Parsons School Design. En la actualidad trabaja junto al arquitecto Carlos Zapata y la decoradora Valerie Pasquiou, una de las cien mejores de USA, según el ranking de la revista House & Garden.
NY CONFIDENTIAL
- Hotel. La azotea del Standard, un lounge con vistas y baños increíbles. www.standardhotels.com
- Restaurantes. Fantásticos: Freemans (freemansrestaurant.com), Il Buco (www.ilbuco.com) y Barbuto (www.barbutonyc.com)
- Tienda. Anthropologie: siempre tiene objetos curiosos y apetecibles. www.anthropologie.com
- Pasear. Por el High Line –las vías de tren flotantes en el Meatpacking District– y, por supuesto, Central Park.

Formada con uno de los grandes del interiorismo español, Javier Muñoz, «quien me enseñó los entresijos de la profesión», el nombre de Alejandra Perinat (Madrid, 1981) ya suena como sinónimo de estilo y buen hacer. «Vine a Nueva York para ampliar estudios y me quedé atrapada por lo que se hace en esta ciudad. El diseño aquí es rabiosamente innovador, experimental, creador de tendencias. Me mantiene actualizada, viva y muy alerta», explica.

En sus proyectos subyace una elegancia y un equilibrio que los hace universales: «¿Elementos básicos? Un fondo de tonos neutros, naturales, apacibles, con chispas de color intenso en objetos, cuadros... Y acompañado de texturas con cuerpo que aportan riqueza y transmiten sensaciones. En cuanto al mobiliario, un sofá cómodo para compartir y una escultura en el lugar apropiado son piezas top». Ni más ni menos.

Cree –y se alegra– que haber estudiado Psicología la ha ayudado mucho: «Todo empieza por saber escuchar a cada persona e intuir lo que quiere. Después hay que ser un alquimista, juntar cada punto en armonía para que tengan sentido en el espacio y aporten la sensación buscada».    



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