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Long Island (EEUU)

El lujo depurado de la vivienda proyectada por Stan Allen

El arquitecto Stan Allen ha diseñado en Long Island una espectacular residencia de verano, muy luminosa. Con amplios ambientes, recrea la vida sencilla de los hamptons y forma parte de ese paraíso de arquitectura que es la colonia Sagaponac.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Es difícil no rendirse al encanto de los Hamptons. La punta oriental de Long Island, a 150 km de Manhattan, es el barrio de verano para los neoyorquinos, que acuden aquí atraídos por las playas interminables, el Atlántico azul del cielo y los pintorescos pueblos. Y por un estilo de vida sencillo y natural, del que la casa que ha diseñado el arquitecto Stan Allen es un claro exponente.

La vivienda está ubicada en Sagaponac, una colonia de villas proyectadas por importantes arquitectos. En ésta, Allen decidió inspirarse en la tradición regional. Así, erigió una obra compacta revestida de cedro, la madera que daba forma a las antiguas casas de vacaciones de Long Island.

«Es un material que envejece de forma muy bonita y tiene un comportamiento excelente en este clima», puntualiza. Asimismo, y frente a las líneas horizontales y las grandes cubiertas planas que dominan la mayoría de los proyectos de Sagaponac, el arquitecto optó por una construcción de acentuada verticalidad en la que el perfil que ofrece la cubierta, con múltiples planos, supone una reinterpretación de los clásicos tejados a dos aguas. Este diseño, además, ha permitido instalar lucernarios que inundan el interior de luz natural y crean un juego de sombras sobre las paredes y el pavimento.

Por otro lado, el exterior ha jugado un papel importante en el proyecto. La vivienda se encuentra situada en una parcela de unos 4.000 m2 de terreno poblado por un denso bosque de robles. El arquitecto ubicó la casa al fondo de la pradera, con lo cual consiguió conservar una buena parte del robledal haciendo de escudo protector. Las vistas se orientaron hacia este paisaje —y la piscina—, mientras que la fachada que da a la calle se concibió de forma más hermética, sin apenas vanos ni ventanas.

En cuanto a la distribución y los materiales, la vivienda, de dos plantas, presenta también un estilo sencillo y tranquilo. Un par de cuerpos forman la construcción: uno alberga las zonas de uso común, encima de las cuales se ubica el dormitorio principal con su baño; el otro cuerpo, más pequeño, da cabida a dos habitaciones con baño —abajo— y a un gran estudio —arriba—. Un pasillo a modo de puente une ambos bloques. En el interior, el color blanco de las paredes de yeso, y la madera que cubre suelos y algunas paredes y techos son los protagonistas de unos espacios amplios y despejados que se han decorado con el mobiliario imprescindible.



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