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Vivienda orientada hacia la luz

Un bloque compacto de hormigón se levanta por el lado norte mientras que en el sur, un juego de porches capta la luz, permite disfrutar del jardín y garantiza la intimidad. Una obra del arquitecto Mariano Díez Sáenz de Miera que huye de convencionalismos.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Antes de iniciar la ejecución de este proyecto de vivienda unifamiliar, el arquitecto Mariano Díez Sáenz de Miera analizó en profundidad las condiciones orográficas de la parcela y el entorno que rodea a la construcción, situada en una urbanización en las cercanías de León.

El clima ha condicionado el desarrollo y la disposición del proyecto. El objetivo a conseguir era resguardar la casa todo lo posible de los inviernos extremos de la zona. Se trataba de conseguir las máximas horas de sol al día y para ello había que huir de la orientación norte, más fría y, al estar abierta hacia la calle principal de la urbanización, también con menos privacidad.

«La solución —según explica Mariano Díez— ha sido crear un esquema de construcción abierto a las caras sur, este y oeste, pero cerrado y muy protegido en la fachada del norte».

Estos condicionantes han provocado que la vivienda vista desde el exterior plantee un bloque compacto en el que destacan la ausencia de huecos —excepto los de acceso— y el uso de hormigón visto como único material.

El resultado es una edificación que contrasta con la arquitectura residencial de la zona. Los porches, abiertos a la cara sur, se han planteado como una prolongación del interior, donde todos los recursos utilizados se han dirigido a captar la luz y a facilitar que ésta llegue sin obstáculos a todos los ambientes. Es el caso del salón, rodeado de grandes ventanales que potencian la luminosidad tanto en la zona de tertulia como en el área de comedor. Su diseño muestra una estudiada simetría, con ausencia de mobiliario alto que pudiera entorpecer la libre circulación de la luz natural.

Tan sólo un mueble volado en la zona de comedor y unas baldas en madera de arce encastradas entre dos pilares unidos por un paramento vertical de obra, diseño del arquitecto, sirven como espacio de almacenamiento. Estas baldas coordinan con los dos paneles correderos chapados por ambos lados también en arce, que establecen un interesante juego de planos entre el recibidor y el salón, y que, además de aislar o integrar los dos espacios, permiten manejar la luz que entra en ambos. Una tercera corredera conecta el comedor con la cocina, provista de una hilera de ventanas de apertura oscilobatiente entre los frentes de armarios altos y bajos, una ubicación que favorece la llegada de luz a todos los rincones. Por su parte, dormitorios y baños se configuran como una unidad en la que la decoración mantiene la armonía con el resto de la casa al basarse en elementos de colores sobrios. Son piezas muy escogidas, de línea actual y depurada, que no restan un ápice de carácter al conjunto.

El uso de losetas de piedra caliza pulida como pavimento en toda la casa, la madera de arce clara, los paramentos cubiertos con pintura plástica satinada blanca, la utilización de tonos neutros en la decoración y los acabados lacados crean juegos de brillos y texturas que captan la luz y favorecen la sensación de amplitud visual.



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