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Una vivienda integrada en el monte

Levantada a las afueras de
San Sebastián, esta singular construcción alberga dos viviendas independientes bajo el mismo techo. La mezcla de materiales, tanto en el interior como en el exterior, y su adaptación al terreno constituyen sus principales señas de identidad.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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El proyecto, ideado para acoger a dos familias, lo firma Construcciones Lantegui y se alza en un barrio residencial de Donosti desde el que se divisa el mar. Las lindes del solar han determinado el aspecto exterior de la construcción, con una fachada norte en la que se han abierto grandes huecos que miran hacia los bosques. Para sacar partido a las vistas, el jardín y la piscina se han ubicado en esta parte. Las otras caras están rodeadas de viviendas, por lo que su aspecto externo es aquí más hermético para preservar la intimidad. 

La imagen exterior de las fachadas es resultado también de la mezcla de materiales en los diferentes niveles. En el sótano, la masa gris del hormigón visto actúa como zócalo del edificio. La planta baja se ha revestido con aceralia, una piedra hindú de tono marrón y textura metalizada. Por su parte, un entarimado de madera cubre el piso superior. Dos grandes cubiertas inclinadas sobresalen de las fachadas con voladizos de dos metros.

Éstos dan personalidad y protegen las estancias altas del calor. El clima de la zona ha permitido prescindir de otros elementos de protección frente al sol: las ventanas -de la firma Technal- orientadas al norte incorporan sólo un estor por dentro y un filtro solar en el cristal exterior. Ya en el interior, el elemento central y vertebrador del edificio es un gran muro ciego de hormigón de seis metros de altura que separa física y visualmente las dos viviendas. Alrededor de este muro se desarrolla toda la estructura de cada casa. La que hemos fotografiado se ha organizado así: el sótano acoge el garaje, un vestidor con baño que da a la piscina y el clásico txoko, que se usa para comidas y reuniones informales. Desde aquí, una escalera de acero y roble comunica con la planta baja.

Ésta cuenta con zona de día -un único ambiente diáfano con cocina, comedor y un salón de doble altura- y área de noche, que engloba los dormitorios infantiles y de invitados, y un baño. El piso superior se ha reservado exclusivamente para la habitación principal, un gran espacio de 35 m² totalmente acristalado en dos lados que transmite la sensación de estar durmiendo entre cielo y árboles.

Para la decoración se ha optado por una variedad cromática de blancos, negros y marrones lograda mediante distintos materiales y acabados. Así, los suelos alternan gres porcelánico en las zonas comunes con parqué de roble en las habitaciones. Las paredes de hormigón se han dejado vistas en varias zonas, mientras que en otras se han pintado de blanco o negro. La misma gama cromática se puede ver en el mobiliario, una escogida selección de piezas de diseño que contribuye a crear un ambiente limpio y despejado.



Tags: monte y Vivienda.
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