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Madrid, España

Una antigua oficina convertida en una vivienda decorada con arte y color

Fuera de estilos establecidos, el decorador Agustín Martínez Gil ha mezclado en esta casa épocas, colores que impactan y estampados locos. El arte es el ingrediente principal y el atrevimiento, el aderezo.

Concha Pizarro. Fotos: Montse Garriga 26/04/2019
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El factor sorpresa aguarda en cada rincón de esta casa donde el interiorista Agustín Martínez Gil ha volcado su ideario creativo: "Libertad, variedad, mezcla". «No tengo un estilo definido –comenta–, me aburriría bastante. La estética de cada proyecto la marcan los clientes y sus necesidades». En este caso, una pareja con tres hijos adolescentes, que quería una vivienda de atmósferas limpias y llenas de luz para disfrutar con amigos, y solo vestida con muebles y objetos con significado, entre ellos, su colección de arte (pintura, escultura y fotografía). La prioridad era rodearla de un ambiente en el que cada pieza pudiera definir su propia personalidad.

La casa, una antigua oficina llena de pequeños despachos, pasó a convertirse, tras la magia de Martínez Gil, en un espacio cómodo y listo para ser vivido, en el que se suceden un salón principal, otro más informal, sala de juegos y bar, cocina con office, varios dormitorios con sus baños y una suite con una gran salita (petición indispensable).  

Todo este continente se vuelve hogar gracias al arte de mezclar. Tesoros de familia conviven con grandes iconos del diseño del s.XX, mobiliario actual y arte moderno. En el preciosismo y cuidado por los detalles se nota la mano de la dueña, que tiene una empresa de alquiler y asesoramiento de tableware a través de instagram: @hazlobonitobymarta.

La declaración de amor del interiorista por el color –«su estudio resulta prioritario en mis proyectos», nos asegura– se deja ver fácilmente en los vibrantes tonos a los que ha recurrido. Con rosa, azul eléctrico, rojo, amarillo y verde pistacho ha ido rompiendo el blanco nieve que lucen paredes, techos y parte de los suelos. Las telas son básicamente algodones, algún terciopelo, cueros blancos, y, de nuevo, la mezcla como leitmotiv de todas las zonas: cuadros, flores, rayas, telas lisas y estampados geométricos, en combinaciones que no siguen parámetros establecidos.

Y es que lo que realmente hace que el conjunto muestre toda su fuerza es haber sabido equilibrar lenguajes aparentemente diferentes. «Sinceramente, este tipo de mix tan loco es lo que más me puede gustar e interesar como decorador», concluye Agustín Martínez Gil. 

IDEAS DEL PROYECTO: AGUSTÍN MARTÍNEZ GIL agustinmartinezgil.com

La comodidad manda. Los materiales cálidos y naturales (madera, ratán, algodón, lino), junto al estudio de la luz y el tamaño de cada estancia, ayudan a conseguirla.

Fuera aburrimiento. El uso del color como elemento dinamizador y la hábil mezcla de texturas, arte y mobiliario de diferentes estilos crea espacios singulares con un fuerte carisma.



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