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La arquitectura cúbica de Pascal François

Un volúmen sólido, luminoso y sin una sola línea curva. Éso es lo que quería y éso es lo que ha conseguido el arquitecto belga Pascal François con esta vivienda que ha convertido en su actual residencia y lugar de trabajo.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Toda reforma de una casa está orientada a hacer más cómoda la vida de los propietarios y a adaptar los espacios de la construcción original a sus nuevas necesidades. Teniendo en cuenta estas premisas, el estudio de arquitectura y urbanismo A-cero planteó una nueva distribución en esta vivienda unifamiliar, jerarquizando las diferentes funciones que debía cumplir la edificación. Buscaron las mejores posibilidades estructurales para sacar el máximo partido posible al espacio y abrieron los ambientes al exterior con el fin de favorecer las vistas del entorno, un jardín que preserva la intimidad gracias a la vegetación y los árboles que recorren su perímetro.

Una casa debe crecer desde dentro hacia afuera. Al menos, éso es lo que piensa Pascal François, el arquitecto e ideólogo de esta vivienda situada a escasos kilómetros de Bruselas. Para él, el exterior es una simple fachada que ha de adaptarse a cada centímetro del interior, aunque, eso sí, sin descuidar su aspecto. Precisamente por ello, y para subrayar la fuerza y la sobriedad de la construcción, se optó por un revestimiento de ladrillo que confiere solidez al conjunto. La disposición aparentemente arbitraria de las ventanas rompe la monotonía y da vida al edificio, mientras que la presencia de grandes cristaleras en la planta baja facilita el paso de la luz y la integración con el jardín.

Ya en el interior, el blanco y los tonos crema dominan el espacio, con contrastes puntuales en algunos objetos decorativos oscuros. La ausencia de cortinas subraya la luminosidad natural.

En cuanto a la distribución, la vivienda está organizada en dos plantas de estructura similar: una sucesión de ambientes discurriendo entre dos pasillos perimetrales, uno de ellos abierto al jardín. A lo largo de éste en la planta baja se suceden las áreas de uso común, con el salón, el comedor y la cocina formando una secuencia de estancias abiertas, sólo delimitadas por una serie de muros que no llegan a interferir la comunicación visual entre unas y otras. De hecho, el arquitecto buscaba en esta planta la libre circulación entre espacios sin obstáculos que compartimentasen la superficie. El salón ocupa una gran área cuadrada a doble altura que en la zona más elevada llega hasta el tejado e incorpora una cristalera que facilita el flujo de luz entre los dos pisos. En cuanto a la cocina, un muro de hormigón a media altura la delimita y genera un punto de apoyo al que se adosa parte del mobiliario.

Al otro lado de las dependencias de uso común se sitúan los espacios privados, aislados por una puerta de cristal traslúcido que da acceso a una de las escaleras de subida al piso superior. La combinación de los distintos espacios interiores dota de dinamismo y personalidad al conjunto, y complica la estructura de la vivienda en contraste con la pureza de las formas exteriores.

La planta alta imita la distribución de la baja. A un lado, tanto los dormitorios como el cuarto de baño reproducen una secuencia de ambientes encadenados, sólo interrumpida por la presencia de tres peldaños que elevan el dormitorio principal por encima del resto y lo dotan de intimidad y recogimiento. Un conjunto de paneles correderos, ocultos entre los muros, permite independizar cada una de las estancias y facilita un uso polivalente y personalizado del espacio. Al otro lado, un pasillo da acceso a todas las habitaciones, salvo al dormitorio principal, cuya entrada se realiza desde un vestidor. Para proporcionar luminosidad al corredor, se optó por abrir un tragaluz longitudinal que acompaña al pasillo y lo riega de luz procedente del exterior. Además, y con el objetivo de multiplicar la iluminación natural, seña de identidad del proyecto, el arquitecto optó por instalar un pavimento de cristal en el pasillo. De ese modo, la claridad penetra vagamente en el piso inferior y soluciona la ausencia de ventanas en esta zona concreta de la casa. El resultado final es un proyecto intimista, personal, y lleno de matices.



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