desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

La energía capturada en la vivienda de Jean-MIchel Wilmotte

El arquitecto Jean-Michel Wilmotte ha diseñado en los alpes franceses un chalé con el máximo respeto por el entorno. El uso de materiales como la piedra o la madera convive con la pasión por el arte en un interior amplio y luminoso.

Nuevo Estilo 21/08/2013
Imprimir
Pantalla completa



Un empresario de Houston amante del arte, un importante arquitecto y una joven galerista. De la sintonía entre estos tres actores ha surgido, en plenos Alpes franceses, una vivienda que, con actitud contemporánea, se eleva con orgullo entre las colinas abriendo sus vistas al impresionante paisaje.

El empresario, dueño de una parcela en la estación de esquí de Megève, conoció a Jean-Michel Wilmotte en una cena y, tras un intercambio de ideas, le dio vía libre al arquitecto francés para que proyectara una residencia de vacaciones estructurada como un chalé espacioso, luminoso y, sobre todo, innovador. Fue Wilmotte quien, para que participara en los trabajos de interiorismo, introdujo en el proyecto a Chrystèle Gozlan, que acababa de abrir en Megève la galería de arte contemporáneo Ipso Facto.

Para Wilmotte, «construir implica involucrarse en un mundo loco de sensaciones, placeres y descubrimientos». Aquí, en un paisaje majestuoso, se ha decantado por impresionar a través del uso de materiales naturales y un perfecto equilibrio de volúmenes y formas: «Quise capturar la energía del lugar, de esta naturaleza imponente, y dar al chalé su propia identidad, asegurándome de que uno siente por él amor a primera vista».

Del exterior, marcado por el ritmo de la madera, la piedra, el cristal y el acero, a un interior muy luminoso y repleto de arte. La casa, en la que uno parece sentirse como en un loft de la costa oeste americana, está distribuida en dos plantas. Las estancias de más uso se han ubicado en el primer piso, en torno a una galería que rodea el hueco que deja la escalera y ordena el salón —presidido por una enorme chimenea—, el comedor, la cocina y el dormitorio principal, con un espléndido baño y una gran terraza.

En la planta baja, por su parte, un espacio tras la entrada principal conduce a las habitaciones infantiles y de invitados, con sus cuartos de baño anexos.

Jean-Michel Wilmotte ha diseñado ambientes que fluyen unos dentro de otros, con una cuidada elección del mobiliario —piezas de autor de los años cincuenta y sesenta— y las obras de algunos de los artistas que Chrystèle representa. Una vez finalizado el proyecto, el propietario no ha podido ocultar su satisfacción: «Es más que una casa, es espacio, luz, transparencia. Un lugar donde sentir la tranquilidad, leer, meditar, conversar y divertirse».



Tags: Vivienda.
Ver más articulos