desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Conquistar la luz

La búsqueda de luminosidad protagoniza la vivienda del arquitecto Diego Cano. una edificación geométrica en la que dos volúmenes se superponen en perpendicular y encajan a la perfección con su entorno, la sierra madrileña.

Nuevo Estilo 21/08/2013
Imprimir
Pantalla completa



Numerosas ideas sobre cómo debía ser la casa ideal para él y su familia le rondaban por la cabeza al arquitecto Diego Cano cuando concibió su vivienda. Para ponerlas en orden, el estudio del espacio donde se iba a ubicar la construcción -en una urbanización cercana a Madrid-, así como del entorno natural, fue determinante: "Tras contemplar muchos amaneceres, mirar durante días el recorrido del sol y las sombras, y marcar sendas en la tierra de tanto ir y venir analizando el terreno empecé a ver las cosas con nitidez; éstas pasaron a tomar forma y a convertirse en algo tangible y real". 

La parcela se inclina hacia el norte con agradables vistas de la sierra y los montes cercanos. Diego y el estudio Cano Lasso se plantearon desde el primer momento respetar al máximo la ladera del valle y alterarla lo menos posible: "Había que procurar que su pendiente natural, por donde corre el agua de lluvia, quedara intacta, con sus irregularidades y arrugas".

La edificación consta de dos volúmenes que se superponen perpendicularmente y que, en algunos puntos, mantienen una comunicación abierta. Por ejemplo, desde el comedor, ubicado en la planta baja, el techo abierto permite ver el estudio, situado justo encima, en el primer piso.

En el bloque inferior, alargado, se encuentran todas las estancias principales, divididas en dos zonas: una para el salón, el comedor y la cocina, y otra para los dormitorios y cuartos de baño. Por su parte, el volumen superior, realizado en hormigón y que alberga un original estudio-taller en el que la familia trabaja y pinta, se proyecta en vuelo hacia el jardín, al que se abre con un gran ventanal. La casa cuenta con una prolongación exterior -una amplia terraza con suelo de tablones de madera tratada, a modo de cubierta de barco- y con un patio, al que dan las zonas de estar, que tiene una higuera, un jazmín y una acequia por la que corre el agua.

Como la vivienda está orientada al norte, se ha procurado capturar todo el sol posible a través de lucernarios equipados con paneles giratorios que oscurecen y protegen en verano. En el interior, se ha pensado en espacios amables con una altura ajustada en los techos que se amplía en los lucernarios. En cuanto a la distribución, se juega a crear distintos niveles que siempre aportan movimiento y facilitan la separación visual de ambientes, como se demuestra perfectamente en el salón-comedor. Un mobiliario de autor, justo y bien pensado, brilla especialmente sobre un cálido suelo de madera de pino, muy claro. Todo esto ayuda, según el propietario y creador, "a configurar una vivienda que busca la horizontalidad y el estar lo más pegada posible al terreno".



Ver más articulos