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Juego de contrastes

Obra de los arquitectos Esther Santos y Luis Aguirre, del estudio Capitel, esta vivienda emerge como una escultura en el paisaje madrileño. interior y exterior dialogan entre sí en un lenguaje de volúmenes y claroscuros de lo más sugerente.

Nuevo Estilo 21/08/2013
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Para los arquitectos Esther Santos y Luis Aguirre, del estudio Capitel, esta vivienda en la localidad madrileña de Torrelodones supuso un reto y también la oportunidad de diseñar un espacio en perfecta armonía con el entorno. El primer desafío fue idear una estructura que se adaptase al solar y aprovechase sus acusadas pendientes para conseguir las mejores vistas y la orientación más favorable. Otra de las premisas fue propiciar el ahorro energético mediante ingeniosos recursos: sistemas de ventilación natural que permiten reducir el uso indiscriminado del aire acondicionado, depósitos de almacenaje del agua de lluvia para el riego controlado, calefacción por suelo radiante, generación de agua caliente sanitaria mediante captores de energía solar y la incorporación de la domótica no sólo para incrementar el confort, sino también como herramienta de aprovechamiento energético.

El interior hace gala de una distribución sumamente versátil que se desarrolla en un volumen con dos plantas y diferentes niveles. La planta baja, diseñada a modo de galería-mirador desde la que se puede contemplar el jardín y todo el interior de la vivienda, aglutina las estancias principales, espacios que se concatenan y alzan sobre el paisaje como atalayas: hall, cocina, dormitorios, cuartos de baño, despacho, zona de servicio... Destaca en esta planta el salón, un espacio a doble altura que acoge la zona de estar, una barra de bar, y una sala de televisión en la entreplanta y un comedor en el nivel superior. Los arquitectos aprovecharon la topografía del terreno para crear, además, una planta bajo rasante totalmente abierta al jardín y que se ha dedicado al relax. Acoge una piscina climatizada, con baño turco y gimnasio, y una zona de barbacoa interior y exterior. Este espacio se resolvió con puertas correderas de vidrio que se apilan en un extremo y permiten utilizar los ambientes también en invierno, pues están resguardados del viento.

El proyecto de interiorismo también corrió a cargo del estudio Capitel, que trabajó en estrecha colaboración con los propietarios. El depurado mobiliario y las tonalidades ocres, coral, calabaza, siena, chocolate y oro que dominan la decoración crean un interesante contraste con las maderas de ébano y cebrano que abundan en la casa. El resultado es un ambiente vital que recrea un estilo inusualmente minimalista y alegre.



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