desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Madrid

Una reforma sin tabiques

Tras tirar todos los tabiques para conseguir espacios diáfanos y abrir nuevas ventanas que han aumentado los focos de luz, esta casa a las afueras de Madrid se convirtió en el lugar ideal donde vivir en familia.

Nuevo Estilo 20/08/2013
Imprimir
Pantalla completa
Twitter
Facebook
Pinterest



No fue amor a primera vista. Cuando Marta García-Bardón descubrió la que hoy es su casa apenas le gustó, pero su mirada experta –es socia, junto con Marta de la Torre, de la empresa de pinturas MC La Esencia del Color y se dedican también a proyectar reformas– supo ir más allá. «La casa era realmente fea –comenta–, estaba muy compartimentada y sus pequeñas ventanas apenas permitían ver el exterior, pero enseguida vi que tenía posibilidades y que con una buena rehabilitación quedaría perfecta para mi familia». Además, su ubicación, en una colonia de ferroviarios a las afueras de Madrid, le encantó: «Es como vivir en un pueblo –tenemos huerta y todo–, y con dos niñas y tres perros era lo que estaba buscando».

Con 280 m2 distribuidos en tres plantas, la primera transformación de la vivienda consistió en tirar muros y paredes para dejar espacios diáfanos. De este modo, tras la obra, los ambientes se abren unos a otros sin barreras visuales –«en toda la casa sólo hay tres puertas», nos dice–, una distribución que la planta cuadrada de la casa ha favorecido. En el piso bajo se localiza un pequeño salón, el comedor y la cocina, que, como punto neurálgico de la vida familiar, Marta quería en el centro del espacio. La primera planta acoge los despachos, el cuarto de las niñas, un cuarto de baño y otro salón, «que es el que realmente usamos». El dormitorio principal, con vestidor, cuarto de baño integrado y una zona de estar, se ubica en la buhardilla, «que antes era un almacén».

Otro cambio que se llevó a cabo fue la apertura de ventanas que permitieran conectar con el jardín y aumentara la luminosidad natural de la vivienda. Estos aspectos se han visto propiciados por la decoración, muy funcional y en tonos claros. «El interiorismo ha surgido de forma natural –comenta Marta–. Primero, he optado por pocas piezas porque quería comodidad y que nada distrajera la vista del exterior. Y segundo, después de estar viendo colores todo el día por mi trabajo, al llegar a casa necesitaba relajarme con paredes y muebles blancos, que, además, potencian la luz».

IDEAS DEL PROYECTO. Marta García-Bardón (Tel.: 679 475 591)
- Poner un punto de contraste. El color blanco inunda todos los espacios, creando un efecto inmaculado. Para matizarlo, una de las paredes en la primera planta se ha revestido con un papel pintado de flores negras y los suelos se han pavimentado con un linóleo de color gris –rosa en la habitación infantil–.
- La escalera, dentro de una caja. Todos los tabiques de la casa se derribaron con el fin de cambiar la distribución y crear ambientes diáfanos. Sólo se mantuvo la escalera en el centro del espacio para no tener que tocar el forjado, aunque se elevó hasta el último piso la pared que la delimita para crear un tiro y encajonarla.



Comentarios

Publicidad


Ver más articulos