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Cádiz, España

Una casa risueña y familiar

Una risueña mezcla de elementos, donde destacan el arte contemporáneo y las antigüedades, define esta vivienda gaditana asomada al Río Guadiaro. En ella, todo se ha dispuesto con el propósito de que la familia la disfrute plenamente en vacaciones.

Nuevo Estilo 05/07/2017
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El carácter lúdico y paradisíaco del lugar convenció definitivamente a sus ocupantes. Eligieron la planta baja con jardín de un edificio proyectado por el arquitecto Miguel Ángel Mier, que toma elementos prestados de la zona, como las cubiertas de teja árabe y el color albero de la fachada. Los propietarios reconocen que el entorno les conquistó, pero que también el interior tuvo mucho que ver en su decisión: «La altura de los techos y sus formas de artesa en el salón nos encantaron. También el blanco roto en el que estaban pintadas todas las paredes, la distribución en una sola altura –muy cómoda–, y el tamaño generoso de las habitaciones».

Para sacar más partido a estos atractivos, la dueña se puso en contacto con las decoradoras Rocío Moreno Santamaría y María Cervera, del estudio de decoración de la tienda Meridiana. Ambas tienen una gran experiencia y en sus proyectos –frescos y relajados en cuestión de colores–, la comodidad prima por encima de todo. Comprendieron a la perfección la premisa de hacer la casa acogedora durante todo el año y cuidaron mucho los detalles y calidades para satisfacer el gusto depurado y cosmopolita de la propietaria. Así, las barras de las cortinas salieron de la forja de Sebastian Fisher, las lámparas enteladas son modelos exclusivos hechos para Meridiana y las esteras encargadas a medida se ocupan de abrigar los suelos de mármol, que no acababan de convencer por su tacto frío.

El salón ha sido muy mimado por ser la estancia más utilizada y gozar de las mejores vistas. «Nos planteamos –explica Rocío– que el espacio principal tuviera tres ambientes diferenciados: una amplia tertulia junto al ventanal mirando al porche, una zona intermedia cerca de la chimenea destinada a la escritura y a la lectura, y un comedor conectado con el patio trasero ajardinado».

Hay que hacer una especial mención a la afición de la propietaria por el arte contemporáneo y al gusto de su marido por las antigüedades. Juntos han recorrido muchas galerías para elegir los cuadros del argentino Eduardo Hoffmann o la artista local Blanca Orozco y, siempre que dan una vuelta por esta zona gaditana, no dejan de visitar Las Tiendas de San Enrique, donde han adquirido muebles y objetos antiguos que aportan un toque personal y diferenciador a la decoración.

IDEAS DE LAS DECORADORAS: Rocío Moreno Santamaría y María Cervera (tel.: 944 413 669)

- Complementos seleccionados. Gracias a ellos, se ha conseguido personalizar totalmente la casa. Por ejemplo, en el salón destaca una pajarera antigua belga de madera del año 1800, una selección de molduras de escayola francesas decoran la mesa de centro y sobre el escritorio reposa un caballo de juguete de la época de Napoleón III. Asimismo, llama la atención la colección de cuadros y fotografías que están presentes en todas las estancias.

- La presencia de las telas. También es muy singular. Se combinan los tejidos lisos, en los sofás, con los estampados de las cortinas, inspiradas en los bordados del suzani antiguo colgado de la pared del comedor. El punto fresco lo dan los almohadones, como los que reproducen diseños con aplicaciones tradicionales de Uzbequistán.



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