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Cantabria

Una casa de campo en el norte

Un verde intenso e hipnotizador envuelve a esta vieja casona de Cantabria, en clave contemporánea. Nos enamoran sus interiores, muy naturales, y que, gracias al consejo de María Lladó, aciertan en la mezcla de muebles bien escogidos, preciosos y sin pretensiones.

Nuevo Estilo 27/03/2015
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Por supuesto que el lugar donde se nace y vive es, en gran parte, responsable de la forma de ser de uno. Y lo mismo ocurre con nuestras casas: que respiran y absorben la luz, la atmósfera y los colores del entorno. Lo comprobamos en esta vivienda rural cántabra, donde se ha realizado una ardua reforma y un proyecto de decoración que, sin duda, ha bebido de la poesía y la naturalidad del campo que la enmarca. La obra, a cargo del constructor Joaquín Díaz y los propios dueños, dio un giro de 180º a la distribución interior, que se adaptó a la nueva familia y sus mascotas.

El objetivo fue lograr un espacio cómodo, con zonas comunes amplias y fáciles de vivir en la planta baja y dormitorios agrupados en la primera planta, bajo un tejado a dos aguas. Restauraron muros, diseñaron nuevas carpinterías de madera, propusieron techos con vigas vistas para conservar el aire del pasado y pavimentaron toda la casa con una tarima color miel, capaz de caldear visualmente el ambiente. En definitiva, se recreó un ambiente campestre, con un fondo neutro que acogiera una decoración joven y fresca.

Y aquí entró el asesoramiento de la anticuaria Carina Casanovas y la interiorista María Lladó, un dúo agraciado con ese don especial para dotar de alma a este tipo de casas. En sus ambientes, descubrimos la belleza que aportan la cuidada selección de muebles –auténticos, únicos, sencillos, ¡naturales!- y la simplicidad a la hora de colocar y combinar piezas. Además, integraron tejidos primaverales en pequeñas dosis, un mix de lisos, rayas y flores que añaden calidez y, también, vivacidad a raudales.



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