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Madrid, España

Una casa conectada con el jardín

Esa es la intención en esta vivienda madrileña: una conexión permanente entre interior y exterior. Lo ha conseguido la intervención de la paisajista Carolina Wiggins, que ha contagiado de una espontaneidad natural hasta el último de los espacios.

Nuevo Estilo 03/07/2017
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Él, quiropráctico; ella, profesora de yoga. Era lógico que su casa fuera un lugar para encontrarse bien de cuerpo y mente. Así lo pretendían cuando llegaron a esta vivienda, un chalé de tres plantas construido en los años sesenta y situado en Aravaca, a las afueras de Madrid.

Vieron que con unos ajustes, pocos pero de grandes efectos, este iba a ser su lugar ideal. Tenían como primera y gran ventaja que sabían muy bien lo que pretendían. Esto es, un espacio donde se fusionaran en armonía el exterior y el interior. Para conseguirlo recurrieron a dos expertos: la paisajista Carolina Wiggins, conocida por sus preciosos jardines silvestres, y Pablo Gómez Zuloaga, impecable fotógrafo de interiores con una dilatada trayectoria en el mundo de la decoración. Ambos han trabajado codo a codo, con el resultado de un proyecto global óptimo.

Se tiraron tabiques hasta crear sólo los espacios necesarios y amplios, y se cubrió el antiguo suelo de mármol rojo con roble en su color. Sin embargo, también supieron conservar recursos ya existentes, como las puertas o la pintura gris que parece a propósito para la nueva decoración: un ambiente depurado y muy cálido al tiempo, donde los materiales y colores en relación con la naturaleza son la base. Y, como en toda casa “viva”, siempre se esperan nuevos cambios, pero la buena semilla sin duda ya está plantada.
IDEAS DEL PROYECTO: Pablo Gómez Zuloaga (Tel.: 627 469 142)
- Suelo ecológico. Es un roble macizo de 2 cm que no hay que rastelar, instalado por Jesús del Ser. Va sobre el suelo existente y lleva un barniz al agua, que cierra el poro, pero permite que la madera respire.
- Iluminación baja. La vivienda, que se construyó en los años 60, tiene una altura de techos de entre 2,50 y 2,60 m, propia de la época. Se han instalado puntos focales de luz acorde con estas proporciones.
- Screens en las ventanas. Entendió que era el sistema más eficaz para vestirlas sin alterar la relación interior-exterior. De este modo, aunque tamizadas, la luz y las vistas siempre están presentes.



Tags: Casa, Jardín y Madrid.

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