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Mallorca, España

Una casa con grandes ventanales

Una rehabilitación cargada de sensibilidad revalorizó el encanto de esta vieja casa mallorquina. La coquetería de sus balcones, los materiales de nivel o su interiorismo, tan natural, son algunos de los grandes aciertos.

Nuevo Estilo 17/03/2017
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Nada surgió por casualidad. Esas contraventanas que presumen deun azul provenzal en la fachada estucada, las animadas buganvillas, cada rincón del interior, la ubicación de los muebles, las pinturas... Todo fue meticulosamente estudiado en los tres años que duró la restauración de esta casa, cuyos muros cumplen más de siglo y medio. ¿El resultado? Un estilo con personalidad desbordada y extra de sentido común.

Así lo imaginó el alma de la obra, Luis Sánchez-Merlo, que supo reunir a un perfecto grupo de expertos, como el ingeniero
José Antonio Martín-Caro, el arquitecto Jordi Muñoz o el director de ejecución, Francisco Tirado Cabañero, para hacer realidad su sueño. En el edificio principal, con dos generosas plantas y una cubierta transitable, se organizaron tres suites con sus cuartos de baño y todas las zonas comunes, éstas en el nivel inferior con salida directa al patio. Claro que también se aprovecharon los antiguos establos, ubicados en un lateral de la piscina, para crear un apartamento independiente destinado a los invitados y que muestra la misma línea estética de la casa.

En cuanto a materiales, la carpintería exterior se renovó, mientras que la interior, así como las librerías, fue extraída de derribos conseguidos en Martín Serrano y Derribos Ca’n Ribas. Las paredes se pintaron en blanco roto y los techos se ensalzaron con vigas teñidas en oscuro. Siguiendo los cánones de la arquitectura balear, la mayoría de los suelos se cubrieron con baldosas de barro –hechas de forma artesanal por Teulera Can Benito–, logrando así un alto grado de autenticidad.

Sólo faltaba el decorado, para lo que se recurrió a Magdalena e Isabel Quesada, quienes supieron darle el estilo mediterráneo de siempre, compaginado con la comodidad del presente y algunas notas modernas. En definitiva, escenarios ligeros, con unos aires muy renovados aunque sin perder un ápice de ese halo misterioso y encantador que sólo puede envolver a una casa con historia. De hecho, recostados en el sofá, los que la habitan actualmente recuerdan las mil y una anécdotas que han transcurrido en ella: «...como la de Miguel Bonet, un antiguo dueño que levantó un observatorio en la azotea para vigilar las estrellas». Hoy, en cambio, en esa misma cubierta se levantan dos grandes pérgolas que acogen una elegante área de chill out. Los tiempos, y las aficiones, cambian...

IDEAS DEL PROYECTO
- Techos muy acogedores. La viguería de pino teñida en color wengé caldea el interior, marcando un acertado contrapunto con las paredes blancas y el barro del suelo. En el salón, por ejemplo, se logra un efecto de mayor profundidad.
- Un estilo natural y desahogado. El interior pedía una decoración ligera que potenciara la claridad. Así que, con mucho mimo, se confeccionó una lista de linos, algodones y muebles de madera, con perfiles sencillos, que desborda frescura.



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