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Madrid, España

Una casa decorada con una estupenda colección de arte

¿Hasta donde puede llevar la pasión por el arte? El dueño de esta casa madrileña la planificó ex profeso para exhibir con todo esplendor su colección de obras contemporáneas. Gracias a ello, cada pieza se disfruta desde múltiples ángulos.

Nuevo Estilo 12/07/2017
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"En mi casa, prácticamente todo lo que hay tiene un significado para mí". Así resume el propietario de esta vivienda su objetivo a la hora de organizar los espacios y elegir cada una de las piezas, siempre bajo una concepción muy actual. La construcción, proyectada por el arquitecto Alfonso Martínez Barona, presenta en el exterior un intenso color rojo inglés y dentro se torna ultraclara, aunque en multitud de matices. El interior obedece a los expresos deseos del dueño, que quería una casa diáfana y luminosa: «Sobre todo, necesitaba paredes generosas para colocar –y disfrutar– mi colección de pintura, que en muchos casos son grandes formatos».

Y el arte luce sin trabas. Los cuadros y esculturas, en su mayoría de artistas contemporáneos, se mezclan sin miedos ni confrontaciones con objetos adquiridos por el dueño en sus viajes africanos: figuras étnicas de Tanzania, artesanía tribal de Sudáfrica... La combinación encaja como un engranaje. Además, el mobiliario elegido, sutil y elegante, contribuye a crear un efecto de modernidad, sin dejar de lado el confort. Así, se han buscado diseños que favoreciesen la contemplación de las obras artísticas, sin interferencias visuales, y también algunas piezas con cierta connotación artesanal.

«Me gusta la mezcla, no me interesa que todo esté a juego», recalca el propietario. Sin duda, el diálogo fluido, la armonía que han establecido aquí elementos dispares debe mucho a la sensación de amplitud y serenidad trasmitidas por los espacios. Y, claro está, a la abundancia de luz que inunda cada rincón a través de numerosas y enormes cristaleras que, incluso en la fachada orientada al jardín trasero, sustituyen a los muros de ladrillo.
En cuanto a la elección de materiales, los suelos de los distintos espacios se han tratado de forma diferente, según el objetivo a lograr. En las zonas comunes se ha optado por piedra caliza, que otorga claridad y una sensación de pavimento continuo que unifica los ambientes. Para la cocina, se prefirió la sobriedad de la pizarra, mientras que en la planta de dormitorios, la calidez de la teca de Birmania se impuso. De uno a otro extremo, la casa denota la sensibilidad, la apertura de mente y espíritu que suele acompañar a los enamorados del arte.
IDEAS DEL PROYECTO
Tonos claros, con matices. Se optó por colores luminosos, pero explorando diferentes gamas para lograr un efecto de mayor riqueza estética. En las zonas comunes, las paredes se han matizado en un ligero gris azulado, mientras que en los dormitorios un suave ocre contrasta con los techos blancos.
Iluminación puntual. Salvo en el comedor, donde se recurrió a un carril exento, los cuadros se iluminan con focos de techo empotrados, que no interfieren en la visión de las obras. Proceden de Años Luz y son modelos orientables y con reguladores de intensidad lumínica.



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