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Formentera

Una casa de cuento en blanco y azul

Una vigorosa buganvilla enmarca el porche de esta casa de Formentera, en blanco y azul -¿hay bandera más mediterránea?-. Y el sueño continúa en el interior, con espacios en calma, madera natural y algodones marineros.

Nuevo Estilo 23/04/2019
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Pier Paola y Angelo se declaran fieles enamorados de Formentera. Tanta es la pasión por este paraíso que, tras años de disfrutar aquí sus vacaciones, consiguieron adoptarlo como lugar de residencia. Una decisión tomada por la pareja de italianos justo el día en que descubrieron esta casa centenaria sobre una colina en medio de la isla. «La vivienda cumplía nuestro sueño –cuenta Angelo–, en una finca retirada, con una arquitectura propia de la tierra, un porche fantástico, la buganvilla, los muros encalados..., ¡hasta un viejo horno!». Además, sólo requería unos pequeños retoques, ya que conservaba en buen estado sus cimientos y estructuras. La instalación de dos baños y la restauración de la cubierta con teja local fueron los trabajos más importantes acometidos. El punto fuerte de esta casa es su estilo, de tendencia natural, y los toques personales.

Su única planta alberga la cocina, un salón, dos dormitorios y una habitación más donde Pier Paola ha hecho de su pasión por la pintura una profesión. Mientras, Angelo inventa muebles de madera reciclada con apariencia primitiva que hacen único, diferente cada rincón. En definitiva, un estilo de vida con la creatividad artística y la belleza sencilla como telón de fondo.

IDEAS DEL PROYECTO
Sencillez en los acabados. Prefirieron conservar las baldosas de barro, aún desgastadas y con irregularidades, para ayudar a mantener la atmósfera genuina de la arquitectura rural. Este suelo, junto con las paredes encaladas, ofrece sensación de extrema frescura.
Lamas decorativas en las paredes. Han forrado algunos paramentos con tablas de madera blanqueadas. Así, en el dormitorio principal, donde enmarcan la cama, o en el recibidor, mediante un friso-perchero, se consigue un plus de confort inspirado en antiguas cabañas.
Firmeza en la unidad de color. Dentro y fuera, sólo existe cabida para dos colores: el azul y el blanco. Únicamente la madera clara sin tratar ni pintar de algunos muebles se encargan de romper, con mucha discreción, este sutil juego bicolor que le da carácter mediterráneo.



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