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Mallorca, España

Una casa rústica con mucha clase

¿Pueden unas ruinas resultar inspiradoras? En esta casa, así fue. Su ubicación en el campo mallorquín y unos recios muros centenarios dieron alas a una rehabilitación respetuosamente innovadora. Sublime.

Nuevo Estilo 16/12/2016
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Nadie sabe la antigüedad real de esta vivienda situada en la Mallorca interior. Cuentan los vecinos que, tiempo atrás, sus dueños suministraban frutas y verduras al castillo de Santuiri, situado en las montañas. Su nombre, Ses Aigos (Las Aguas), se debe a que posee un pozo natural que surte de agua corriente a la casa.

Atraído por su historia, el arquitecto alemán Thomas Wegner adquirió la finca y decidió reformarla para disfrutar de la isla con su familia e invitados, respetando al máximo la estructura tradicional, pero dotándola de un marchamo netamente contemporáneo. Tanto es así que en la mayoría de sus dependencias se ha dejado a la vista parte de las paredes originales y el techo de vigas, que también se conservó, presenta un renovado aspecto, gracias a la pintura en blanco roto. Todo ello logra que convivan en total armonía pasado y presente.

Un apunte más: el pavimento de guijarros de río, ayer utilizado en zonas de alto desgaste –pasos de carruajes, exteriores...– y hoy, escogido para dar un carácter diferenciador al comedor principal. Este se encuentra en la planta baja, donde destaca la altura de hasta seis metros de los techos y la gran mesa de iroco ideada por el propio Wegner. Precisamente en la mezcla de materiales fuertes reside una de las constantes de estilo de la casa.
La cocina con zona de office, el comedor de invierno que dispone de una chimenea de leña, el salón repartido en varias áreas con sofás... componen una distribución de generosos espacios abiertos –con un mobiliario extremadamente sencillo–, que respiran hospitalidad y ganas de crear buenos momentos para el ocio y el disfrute. En el dormitorio principal, la cama con dosel y el color blanco hacen posible un ambiente resplandeciente, el clima sobrio y lleno de encanto propio de los momentos de descanso.

IDEAS DEL PROYECTO
- Materiales poderosos. La piedra autóctona de Mallorca -el marés-, con sus bellas tonalidades ocres, y las maderas exóticas aportan contraste y calidez a un espacio de paredes inmaculadas y solados de cemento pulido. - - Oda a la luz. La claridad mediterránea es uno de los principales atractivos de esta casa mallorquina. Su propietario la ha potenciado con enormes y múltiples ventanales, techos altísimos y el protagonismo del blanco.
- Tradición y artesania. Dos valores que suelen ir de la mano. Muchos de los elementos y muebles de la vivienda están realizados por carpinteros, herreros y canteros de la zona; así, la conexión con el entorno resulta muy satisfactoria.



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