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Barcelona, España

Un dúplex reformado y muy luminoso

Es lo que necesitaba este dúplex barcelonés para desarrollar todas sus posibilidades estéticas y agilizar la distribución. La reforma ha sido mínima; los resultados, sorprendentes.

Nuevo Estilo 22/05/2019
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La puesta al día de este piso requería mucha imaginación y soluciones ingeniosas para actualizar su look obsoleto con una intervención mínima.

Estas premisas son bien conocidas por el interiorista Ramón de Abadal, autor de la reforma, que ha recibido en numerosas ocasiones un encargo similar. La distribución del espacio, repartido en dos alturas, no era demasiado mala, pero podía mejorarse y esta posibilidad se convirtió en un reto.

Para empezar, decidió independizar más el recibidor. Antes, esta habitación se abría totalmente al salón-comedor y restaba intimidad al interior. ¿El remedio? Forrar de Pladur los dos pilares de obra que había en la sala y unirlos entre sí por un tabique que cierra visualmente parte del recibidor.

Lo siguiente fue maximizar el espacio del dormitorio principal, al que se le integró la habitación contigua, reconvertida en estudio de trabajo. «Relacionamos estos dos ambientes entre sí por una corredera de suelo a techo que se mimetiza con la pared», explica el interiorista.

La escalera, que estaba revestida de madera, también ha cambiado de aspecto. El decorador dejó la estructura de hierro a la vista, eliminó las contrahuellas, revistió los peldaños de fibra de sisal y le añadió una barandilla de vidrio laminado ultraligera.

Una vez finalizadas estas mejoras se procedió a recuperar el suelo de tarima de roble y a pintar las paredes. Y la puesta en escena final hizo el resto. Además de renovar todo el mobiliario, Ramón de Abadal orquestó el espacio con una sinfonía perfecta de texturas, colores y diseños que aportan coherencia y glamour al ambiente.

IDEAS DEL INTERIORISTA: Ramón de Abadal (Tel.: 932 185 519)
- Potenciar las vistas. Como la casa goza de excelentes panorámicas, se puso especial cuidado para evitar los reflejos en los cristales: así, se suavizó la iluminación que reciben las paredes enfrentadas a las ventanas y en las lámparas se colocaron pantallas opacas.
- Nuevo acabado en los cerramientos. En lugar de sustituir los ventanales, se decidió revestir la estructura con una pintura especial resistente a la intemperie que imita el aspecto del hierro oxidado y moderniza su imagen.
- Referente artístico. Un biombo japonés del siglo XVIII, expuesto en la pared a modo de pintura mural, es el punto focal del comedor. Ramón de Abadal se inspiró en sus tonos –grises, plata, siena y negros– para recrearlos en los distintos ambientes de la casa y, así, lograr uno de sus objetivos: la armonía cromática del interior.



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