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Madrid, España

Un piso señorial del siglo XIX muy actual

La reforma proyectada por el equipo de Serafina Estudio ha conseguido su propósito: un despejado y claro escenario que convierte las obras de arte en magnéticos imanes para la vista.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Ana Isabel Hernández Fotos: Montse Garriga 16/01/2018
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Esta casa tenía varias bazas a su favor: su emplazamiento en un edificio del s.XIX en el barrio de Salamanca de Madrid, una superficie de 250 m2 y los balcones con vistas a un jardín interior. Problema: una compartimentada distribución que restaba luminosidad y confort. El equipo de Serafina Estudio, con la interiorista María Morenés a la cabeza, se puso manos a la obra para adecuar la vivienda a una forma de vida mucho más actual y a las necesidades de la propietaria, que pasaban, fundamentalmente, por dar la mayor visibilidad a su colección de obras de arte. «La estructura del piso cambió por completo –comenta María– para hacerla más diáfana y aprovechar la luz exterior. Además, aumentamos todo lo posible la altura de los techos y redujimos los pasillos al mínimo para que la circulación fuera más fluida». Por otro lado, la forma alargada de la planta permitió dividirla en dos bloques, de forma que la dueña puede usar solo un extremo del piso cuando está sola. Para separar ambas zonas se ideó un panel negro en el comedor que marca el paso desde el área pública de la casa a la otra más recogida y privada.

La decoración, por su parte, es un heterogéneo conjunto de muebles de familia y contemporáneos que no rivalizan en ningún momento con los cuadros y fotografías, los reyes del lugar. Un escenario neutro, de tonos claros, contribuye a destacar las piezas. Estamos ante una reforma en la que Serafina Estudio ha sabido agitar, con un prodigioso dominio del equilibrio, un cóctel de arte, belleza, armonía y valentía. No se puede pedir más.

IDEAS DE LA INTERIORISTA: Serafina Estudio (serafinaestudio.com)

- Las obras como prioridad. Para resaltar la colección de arte de la propietaria y no interferir en ellas se ha recurrido al color blanco como hilo conductor de las estancias, y se ha elegido una iluminación cálida e indirecta que potencia las piezas.

- Los suelos. Toda la vivienda luce un pavimento de roble que crea un marco común. En la cocina, sin embargo, se ha optado por resina y en algunos cuartos de baño, por microcemento.

- Y en las paredes... Pintura ecológica con juegos de contrastes, como en el dormitorio principal, en verde y blanco, o en la combinación de papel pintado y estuco de uno de los baños.



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