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Madrid, España

Una casa clásica, ma non troppo

Elegancia, modernidad y mucho movimiento.  Ya tenemos un cóctel decorativo imperecedero que en esta vivienda madrileña agita con maestría la interiorista María de la Osa.

Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Jean Marc Manson 05/10/2020
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Empatizar con tu interiorista es tan importante como hacerlo con tu médico de familia o el asesor financiero. Resulta básico a la hora de confiarle un proyecto que te atañe tan directamente como el de crear tu propio hogar. Por eso, los propietarios de esta vivienda, situada en el centro de Madrid, han convertido a María de la Osa en su decoradora de cabecera. Ya la conocían e iban sobre seguro, pues fue la encargada tiempo atrás de poner a punto su antiguo piso, del que la familia tuvo que mudarse por falta de espacio a este otro, bastante más amplio. La buena experiencia hizo que se pusieran de nuevo en contacto con ella para acometer la reforma y el interiorismo de la nueva residencia.

La impecable metamorfosis arrancó con un cambio distributivo cuyo principal objetivo fue aprovechar al máximo hasta el último centímetro. Las terrazas se incorporaron a los interiores para disfrutar de un enorme salón con dos ambientes –el área de estar y una biblioteca que se comunican a través de un vano–, y el comedor y otra zona de tertulia quedaron asimismo integrados, pero con unas puertas correderas que permiten separar ambas estancias.

El cuidado tratamiento de techos y paredes con diversos elementos ornamentales fue otro de los aciertos para dar singularidad a cada estancia, desde el salón al dormitorio. En la cocina, por su parte, pequeños retoques modificaron por completo su aspecto: se pintó el suelo de color gris y se revistieron los armarios en este mismo acabado; un papel pintado con motivo de rayas verticales reviste los paramentos y el comedor de diario se colocó en el centro de la habitación.

El magnífico look que presenta la casa combina sin esfuerzo el aspecto funcional con una estética de factura moderna que se integra armoniosamente en la arquitectura. Una decoración basada en materiales luxury, como el mármol, el terciopelo y papeles pintados ultraelegantes, pero que también busca la practicidad y, sobre todo, la calidez.
La paleta de colores neutros –blanco, arena, tostado, mostaza–, animada por verdes intensos, algún rojo cereza, destellos de bronce y el refinado negro asomando desde los escogidos muebles –muchos de ellos ideados por el propio estudio de la interiorista–, crea una atmósfera exquisita y especialmente envolvente. Para suscribir este efecto, los textiles cumplen un cometido sensorial de primer orden: cabeceros de cama, asientos y hasta paredes tapizadas. Sin olvidar las alfombras, que marcan fronteras invisibles. Sí, sin duda, calidez (con mayúsculas) es la palabra que define esta casa.

Ideas del proyecto
María de la Osa mariadelaosa.com

Techos con impronta. Molduras retroiluminadas, bóvedas y vigas pintadas en el mismo (o en otro) tono que las paredes acentúan la imponente arquitectura de la casa.

Practicidad y belleza. «Siempre recurro a este equilibrio fifty-fifty, es lo que realmente funciona», comenta. Ejemplo: un muro a media altura en el dormitorio permite segmentar el amplio espacio para hacerlo más acogedor.



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