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Marbella, España

Pocos metros, ideas geniales: Un piso de 53 m²

Este piso marbellí de vacaciones es un claro ejemplo de cómo conseguir el máximo espacio en 53 m². Ambientes diáfanos y un mobiliario polivalente, que hasta permite improvisar un dormitorio de invitados en la cocina, lo han hecho posible.

Nuevo Estilo 11/05/2018
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El arquitecto Mariano Morrone y el interiorista Gerardo Puche, del estudio Egho, en colaboración con la firma de mobiliario Gunni, han buscado la conexión entre exterior e interior orientando la distribución hacia los extremos de la vivienda, donde grandes ventanales dan salida a dos terrazas. Así, el salón comunica con una de ellas y el dormitorio principal con la otra, mientras que en el centro de la planta se han situado la cocina —equipada con una isla central y una mesa de comedor adosada a ella— y el baño, la única estancia que se ha alojado en un volumen cerrado. El lavabo, sin embargo, se ha ubicado fuera, integrándose como un elemento decorativo. El objetivo era crear un espacio abierto y diáfano en el que se sucedieran los ambientes de forma fluida y nada interfiriera el paso de la luz de un lado a otro. Para aumentar la sensación de continuidad, se optó por utilizar la misma tarima de madera de bambú en todo el pavimento.

Asimismo, la reforma se centró en aprovechar al máximo la superficie disponible, para lo que se ha empleado un mobiliario, de la firma Gunni, escueto pero polivalente. Así, un armario recorre la vivienda por uno de sus laterales ejerciendo en cada tramo diferentes funciones: contenedor del lavabo en la zona de aseo, ropero en el dormitorio principal, lavadero en la terraza posterior... En la cocina, por su parte, no sólo sirve como módulo de apoyo y almacenaje, sino que permite montar un dormitorio de invitados cuando la ocasión lo requiere: esconde dos camas que se pueden bajar al ocultarse la mesa de comedor dentro de la isla central. Al abrirse, las puertas del armario se convierten asimismo en paredes laterales que separan el salón de este dormitorio auxiliar, al que se accede por unas correderas de cristal que sirven también para independizar la cocina del recibidor.

Por otra parte, una de las paredes del volumen que encierra el cuarto de baño actúa igualmente como cabecero en el dormitorio principal. Aquí, el poco mobiliario elegido sigue la misma pauta de multifuncionalidad que en el resto de la casa: un mueble bajo —también lacado en blanco— alberga una mesa de trabajo y dos grandes cajones que se utilizan para guardar las maletas.



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