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Barcelona, España

Las vistas panorámicas desde este piso son el complemento perfecto a un interior con mucha clase

Desde su doble altura, este piso situado en un edificio protegido del Eixample presume de panorámicas sobre Barcelona. La arquitecta Anna Alegre ha combinado sabiamente su esencia con toques de modernidad.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Concha Pizarro. Fotos: Montse Garriga 25/08/2019
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A caballo entre Barcelona y Países Bajos, la vida profesional de la arquitecta Anna Alegre se nutre de ambos mundos, lo que enriquece sus trabajos. Como en este caso. «Un amigo holandés dudaba entre dos propiedades y le acompañé para asesorarle– nos explica–. Una era de obra nueva con poco encanto. La segunda (de 1940) requería mucha intervención, pero a su favor contaba con ¡vistas al mar y al templo de la Sagrada Familia!, y una arquitectura de ecos modernistas».

No es difícil adivinar cuál fue la elegida, aunque su proximidad a este monumento religioso y a otro edificio protegido prohibía intervenciones en la fachada y en los elementos exteriores. Pero dentro había sorpresas. La primera fue un altillo en el salón que, al derribarse, dio doble altura y mucho aire a este espacio, y que permitía disfrutar mejor de las envidiables vistas. Automáticamente se convirtió en el primer best friend de la familia. Otros agradables descubrimientos fueron lo que el cliente llamaba «elementos típicos de Barcelona»: techos altos, molduras, el parqué en punta Hungría y los mosaicos hidráulicos del suelo. La reforma primó su puesta en escena, reproduciendo de forma exacta los que se habían perdido o estaban muy deteriorados. «Queríamos una vivienda elegante, equilibrada y moderna, pero a la vez atemporal –matiza la arquitecta–.

Primero trabajamos los espacios de forma neutra, con una hechura racional para su función. Después vino el toque de color o el elemento distintivo». Esta declaración de intenciones se refleja en las paredes con papel anaranjado, los destellos en rojo y amarillo, o las columnas de hierro fundido, que sustituyeron a unos pilares de hormigón que no decían nada en este discurso estético. El segundo “mejor amigo” lo encontraron los propietarios en el comedor-bar, situado en la parte central de la casa. Su bandera es la calidez, ya que es el lugar donde más tiempo pasan y en el que reciben a los amigos al calor de un suelo radiante y rodeados de grandes firmas del diseño: muebles de Knoll, Roche Bobois o Poliform decoran las estancias, junto a piezas hechas a medida. Un conjunto perfecto.

Ideas del proyecto ANNA ALEGRE abrilsstudio.com
Domótica. A través del teléfono y el ordenador se controlan la iluminación interior y las persianas de lamas regulables, de Gradhermetic, que permiten ajustar la luz del exterior.
«El blanco es el color conductor del proyecto, lo rompemos con una paleta armónica de la misma familia cromática. De esta manera, conseguimos estancias equilibradas».



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