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Madrid, España

Un viejo piso madrileño con una deliciosa deco parisina

De piso semi en ruinas a pied-à-terre con encanto parisino. Una gran labor de reconstrucción que se combina con la delicada y serena puesta en escena de María Santos y el valor de las piezas singulares.

Concha Pizarro. Fotos: Montse Garriga. 23/05/2019
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Esta casa era una ruina. Había sufrido una demolición interior que acabó con todo el sabor neoclásico característico de las viviendas del barrio de las Cortes de Madrid.  Adiós a las molduras, chimeneas, cuarterones… en resumen, adiós a su alma. Sin embargo, los propietarios supieron ver más allá de la destrucción y, con ayuda de unas fotos antiguas que mostraban su cara anterior, dedidieron apostar por la vuelta de lo esencial. Ahora, el piso puede presumir de una estética très chic, pero a la vez cómoda y ligera, como ellos querían, y, sobre todo, de una piel a la altura de su pedigrí. Una acción conjunta entre la interiorista María Santos y el Grupo Archarray, especializados en restauración de edificios con historia, permitió recuperar la bella caja decimonónica y todos los elementos perdidos. «Nos enfrentamos a una gran labor de reconstrucción, que dio muy buenos frutos. El esfuerzo fue importante, pero el resultado ha merecido la pena», nos comenta María Santos.  

Hoy, la vivienda resplandece por la generosa luz que llega del exterior a través de grandes balcones y ventanales –con la madera original recuperada- y se expande por las habitaciones, interconectadas. El blanco en techos y paredes potencia la sensación de calma junto a un suave parqué de madera de roble lavado, colocado en forma de punta Hungría. Solo en los baños y la cocina se altera este esquema con suelos en mármol blanco y negro, diseño de María Santos. Un fondo tan neutro permitió arriesgar con toques de color muy concentrados: verde, rojo, teja, mostaza...

Los actuales dueños –ella es de Madrid, pero vive en Londres con su marido– querían esta casa para pasar fines de semana con amigos. La privacidad de los invitados era un mandamiento. Cada uno de sus cuartos está pensado como un miniapartamento, que se recoge tras una carpintería de madera y espejo para una mayor intimidad, e incluye zona de dormitorio, vestidor, un pequeño hall y baño propio –el de la bañera exenta es el más codiciado–. «Buscaban un espacio atemporal, calmado y fácil de habitar –explica la diseñadora– y lo hemos conseguido con mucha iluminación indirecta y pocas piezas, pero todas con carácter». Entre ellas, algunas antigüedades traídas de Francia y otras vintage procedentes de Bingutti –el showroom de María Santos, que se llama así por su perro Bingo–. El uso de linos, terciopelos y algodones, que eleva el nivel de confort y sofistificación, se complementa con el toque transgresor de la lámpara roja del comedor, de la alfombra de cebra... Es el allure de París en Madrid.

IDEAS DEL PROYECTO: María Santos www.estudiomariasantos.com

La caja es toda blanca, lo que permitió meter mucho color –verde, mostazas, rojo, teja– tanto en muebles como en los papeles pintados de los cuartos de baño.

Divertidos guiños al pasado. Una chaise longue en modo "reconstrucción" recuerda de forma simpática el estado ruinoso en el que se encontraba la casa y su resurgimiento.

Realización: Beatriz Aparicio. 



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