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París, Francia

Un piso del siglo XIX reformado con sabiduría

En la capital francesa, este piso decimonónico es puro mestizaje decorativo. Sus inquietos dueños han conseguido fundir en un espacio muy relajado épocas y estilos distintos, aderezados con sabrosos toques de artesanía marroquí.

Miriam Alcaire 24/10/2016
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El nacimiento de su hija Esther animó a Caroline Gayral y a su marido a convertir esta maravillosa casa del siglo XIX en su hogar familiar. Querían un nido amable que reflejase un estilo informal y cómodo, pero sin perder el carácter original del inmueble. Restauraron el parqué de roble con formato en espiga, las chimeneas de mármol –las usan durante el invierno–, las ventanas de palillería... La nueva distribución, sin embargo, es totalmente moderna.

La compartimentada planta se transformó en una superficie amplia y nítida que une varios ambientes. ¿Puertas? Las justas, para así dejar paso a la luz del patio ajardinado al que se asoma la vivienda: «Elegimos –nos cuenta la propietaria– una carta de colores claros de las firmas Farrow & Ball y Ressource. En el salón, el blanco matizado con rosa añade dulzura y evita que las paredes destellen o se tiñan de verde a causa de la vegetación que entra por las ventanas».
El color, la herramienta más valiosa en decoración, se derrocha, sin embargo, en los complementos, especialmente en las alfombras. Con estampados bereber, son verdaderas obras de arte que reflejan el acervo cultural de las montañas del Atlas, del Rif o del desierto del Sahara. Todas son de Fragments, la empresa de Caroline Gayral, y se venden online o en su showroom, al igual que otros de los objetos que decoran la casa. A ellas se suman lámparas de autor, espejos antiguos, muebles de diseño contemporáneo, una pequeña colección de arte y, sobre todo, el gusto por el Sur, ese que llena de olor a especias el aire, referencia constante en este piso parisino tan vivido.

IDEAS DEL PROYECYO: Caroline Gayral (www.fragments-paris.com)
- Sentido y sensibilidad. La decoración de la casa –eminentemente práctica– se nutre, sin embargo, de piezas muy especiales y de gran belleza. El objetivo se ha logrado gracias a un concepto de estética utilitarista: no hay nada ornamental per se; el conjunto de mobiliario forma un todo armonioso, ni recargado ni excesivo.
- Alfombras maravillosas. Arropan los ambientes y los personalizan, procurando una sensación ultraconfortable. La calidez y la calidad van de la mano de estos diseños artesanales de pelo largo y alegre colorido.
- Complementos que enriquecen. Son elementos esenciales para compactar la variada mezcla de estilos. Espejos, lámparas, cuadros, esculturas... reflejan el modo de vida de los propietarios y actúan de hilo conductor.



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