desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Madrid, España

Un piso clásico con movimiento

Con eclecticismo, un buen uso del color y jugando con distintos niveles la interiorista Regina del Campo ha logrado dinamizar este piso situado en un edificio del siglo XIX del madrileño Barrio de Salamanca.

Realización: Beatriz Aparicio Texto: Fran Muñoz Fotos: Montse Garriga 24/08/2017
Imprimir
Pantalla completa
Twitter
Facebook
Pinterest



En una de las zonas más nobles de la capital, tras la fachada de un edificio del siglo XIX, descubrimos un piso de hechuras tradicionales con una distribución y una decoración poco ortodoxa. La responsable de actualizar esta vivienda de 95 metros cuadrados ha sido Regina del Campo, la interiorista al frente del estudio homónimo, que le ha hecho un lavado de cara a la propiedad conservando y trayendo al presente su esencia clásica.

La casa contaba con mucho potencial: "tiene mucho movimiento ya que está construida a diferentes alturas y hemos querido jugar con eso. Además, aunque se trata de un piso bajo, sus ventanales dan a un patio interior arbolado con mucha luz", explica. Lo primero que hicieron fue preparar el terreno, recuperando las molduras, las puertas y las contraventanas originales y restaurando el suelo de pino melis, en el que "se sustituyeron las maderas dañadas y se talqueó y aceitó para darle un acabado más natural", señala Regina. Los cerramientos se pusieron todos nuevos para favorecer el paso de luz natural y se prestó especial atención a la iluminación para lograr que fuera sutil y versátil. La distribución también se vio alterada: en la planta principal se convirtió parte del salón en un aseo de cortesía, en la entreplanta superior (que aloja el dormitorio) se instaló un vestidor con la zona de lavabo abierta al vestidor, y la inferior se destinó al cuarto de lavadoras y a la cocina, donde se cubrió el suelo con un damero de azulejos hidráulicos de pequeño formato diseñado por el estudio.

Con la base constituida, llegaba el turno de la decoración. La interiorista quiso emplear colores neutros, como el blanco y el gris, que dinamizó empleando en diferentes tonos y con pinceladas de otros más fuertes, entre los que destaca el rojo, el azul y el latón. El arte de gran formato, como una fotografía vintage en blanco y negro o la escultura de Rafael Amorós que preside el salón, también ayudó a darle movimiento al conjunto. La decoración no se atiene solo a un estilo, sino que es una mezcla de piezas de diferentes épocas y países, diseños propios y accesorios poco convencionales, como unas tablas de surf o un pequeño cabinet de curiosités sobre la mesa del comedor. Todo junto y muy bien revuelto.

www.reginadelcampo.com



Comentarios

Publicidad


Ver más articulos