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Barcelona, España

Un piso de principios del XX renovado con magia y armonía

En una de las zonas con más encanto de L’Eixample barcelonés, este piso de 1919 se ha reinventado, ganando espacio y calidad, con un dominio maestro de la armonía, invocada mediante la combinación de tonos azules.

Realización: Beatriz Aparicio. Texto: Aránzazu Díaz Huerta Fotos: Montse Garriga 13/11/2017
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Transformar una casa con casi un siglo de antigüedad supone un reto en toda regla, sobre todo cuando hablamos de un barrio histórico con una esencia tan característica como la de L’Eixample. Construido en 1919, este piso ha sido renovado por el equipo de Nobohome, expertos en la rehabilitación y venta de viviendas, a las que dotan de un encanto envidiable. El interiorismo, a cargo de Bianca Bosman, se ha esmerado en adaptar la estructura a las necesidades de nuestro tiempo. Por eso, una parte fundamental de la reforma consistió en eliminar los tabiques que separaban varias habitaciones para conseguir un espacio amplio y diáfano, que resalta aún más la altura de techos.

Con una distribución de tres dormitorios, dos baños y una zona abierta donde se ubican el salón, el comedor y la cocina, el mobiliario, de estilo escandinavo, mezcla diseño y funcionalidad, aportando un aire moderno y confortable que se complementa con la calidad de los materiales. Una elegancia acentuada por los suelos de madera de roble.

En el salón, las alfombras se utilizan para dividir las áreas, mientras los colores juegan con la intensidad de los azules: el papel pintado en tono índigo genera un efecto visual de profundidad que enlaza con los matices marinos de los muebles de la cocina, de los taburetes y del sofá, contrastado en este caso con almohadones mostaza y estampados rojizos. Además, los amplios ventanales aportan un generoso caudal de luz que lleva la claridad natural hasta el pasillo de los dormitorios.

El cuarto principal, que continúa fiel a la línea cromática de la vivienda, incluye la antigua galería, donde dos sillones idénticos se sitúan sobre un hipnótico suelo de baldosas blancas y negras en damero. El baño, decorado con este mismo pavimento, cuenta con un lavamanos en la parte central y, tras él, dos cabinas que dan intimidad a la ducha y el inodoro. Y es que todo en el diseño de esta casa es un ejemplo de armonía perfecto, de pequeños detalles que aportan comodidad, de ambientes equilibrados y acogedores en un edificio que siempre llevará consigo la huella de una época anterior. Una nostalgia empapada de modernidad, equilibrio y altas dosis de frescura.

IDEAS DE LA INTERIORISTA: BIANCA BOSMAN (www.nobohome.com)
- Crear atmósfera. La iluminación se ha resuelto con diversidad de lámparas cuya potencia puede ser regulada para conseguir una luz fuerte y brillante o una atmósfera más suave e íntima.  

- Suelos clásicos. Logran un fabuloso contraste con el mobiliario de aire escandinavo. La tarima de roble mate se ha instalado en toda la casa con un formato en espiga a 45º (punta hungría) inspirado en los chateaux franceses, salvo en los baños, terraza y cocina, donde se escogió un damero de baldosas cerámicas.



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