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Bilbao

Una pastelería reconvertida en dúplex

En el pasado actuaba como un dulce obrador de pastelería; hoy, este piso en el corazón de Bilbao ha sido convertido por el interiorista Mikel Larrinaga en un luminoso dúplex, con su arquitectura original vestida de blanco y una decoración viva, llena de matices.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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El Casco Viejo de Bilbao es el marco donde se localiza el edificio del siglo XIX que alberga este ático: un espacio privilegiado desde el que se alcanza a ver el claustro de la catedral. Nos explica Mikel Larrinaga, autor del proyecto, que este piso dúplex también esconde en sus entrañas un pasado enternecedor –y goloso–: «En la planta baja, a pie de calle, había una pastelería muy conocida en la ciudad y, curiosamente, su obrador estaba instalado en el último piso. Por su función industrial, la superficie se encontraba completamente diáfana y desnuda. Todo un lujo hoy en día».

Además, el taller contaba con una buhardilla superior donde se localizaban las taquillas para los trabajadores. Los planos resultaban perfectos a la hora de diseñar una vivienda adaptada a nuestros tiempos: en la planta baja, sin tabiques divisores, tal y como la encontraron, se ubicarían las zonas comunes: «Únicamente diseñamos un cubo central que acoge la cocina, mirando hacia el comedor, y un cuarto de baño completo». Por su parte, la buhardilla integra un dormitorio con baño y vestidor.

Su arquitectura fabril, con cerchas, vigas y pilares de madera restaurados y reforzados, se ha pintado de arriba abajo en blanco para impregnarla de actualidad. Este escenario impoluto se caldeó con una tarima flotante de madera de arce, a excepción de los cuartos de baño, donde se optó por baldosas de gres. También esta base neutra se ha revelado perfecta para integrar una propuesta desahogada, que invierte en luminosidad, y un interiorismo dinámico y singular, donde piezas del siglo XX se codean con antigüedades, elementos asiáticos y arte contemporáneo en un gran ejercicio de equilibrio y mesura estética.

IDEAS DEL PROYECTO
MIKEL LARRINAGA (www.mikellarrinaga.com)
Mantener su esencia. Una mano de pintura blanca cubre tanto las paredes como los elementos que se han dejado a la vista –pilares, viguería de madera...–, brindando así una nueva oportunidad a la arquitectura original.
Bajo la escalera. Diseñada en un solo bloque y cubierta con pintura de poliuretano, aporta un espíritu contemporáneo al conjunto. Además, su hueco inferior fue aprovechado para ocultar la caldera, los útiles de plancha...
Decoración puntera. La mezcla atrevida del mobiliario, con estilos y épocas muy diferentes, se aúnan bajo una paleta cromática neutra y relajante: «La única fórmula para triunfar con un interiorismo ecléctico».



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