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Madrid, España

Vivienda con sello propio

En la nueva distribución de esta residencia madrileña se han potenciado las estancias comunes y las vistas al jardín.

Nuevo Estilo 15/05/2018
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Toda reforma de una casa está orientada a hacer más cómoda la vida de los propietarios y a adaptar los espacios de la construcción original a sus nuevas necesidades. Teniendo en cuenta estas premisas, el estudio de arquitectura y urbanismo A-cero planteó una nueva distribución en esta vivienda unifamiliar, jerarquizando las diferentes funciones que debía cumplir la edificación. Buscaron las mejores posibilidades estructurales para sacar el máximo partido posible al espacio y abrieron los ambientes al exterior con el fin de favorecer las vistas del entorno, un jardín que preserva la intimidad gracias a la vegetación y los árboles que recorren su perímetro.Situada en un privilegiado rincón de Madrid, la vivienda cuenta con una superficie de 383,70 m2 distribuidos en tres plantas, todas ellas con juegos de alturas; cada piso se diferencia de los otros por el uso y planteamiento doméstico que se le ha concedido.

La planta baja alberga el área más pública de la casa, a la que se le ha concedido una especial relevancia por ser la más utilizada: salón y comedor en la misma estancia y, a continuación, una cocina que se comunica con ellos a través de una puerta corredera. El resto de la superficie, ya en un nivel superior, se ha cedido a un completo dormitorio juvenil con vestidor y cuarto de baño.

La primera planta, por su parte, es exclusivamente de uso privado y está dedicada íntegramente a los propietarios. Engloba el dormitorio principal, una amplia sala de estar y un cuarto de baño en el que se diseñó una impactante área de spa orientada al jardín y muy luminosa.

Ya en el sótano se localizan únicamente los dormitorios de invitados —lo que les garantiza su intimidad—, además de una zona lúdica que integra una sala de cine.

La mayoría de las estancias se abren al exterior a través de amplios ventanales que llegan hasta el suelo y puertas correderas de cristal: «Nuestro objetivo era conectar todo el interior con el jardín y ello condicionó también la nueva distribución», explica un componente de A-cero.

En cuanto a los acabados y revestimientos, su blancura y luminosidad fue determinante en el proyecto de interiorismo. Así, las paredes bañadas de blanco se funden con el solado, una tarima de Pergo muy clara, conformando un escenario inmaculado en el que resalta sin problemas la mayoría del mobiliario, una serie de piezas en madera teñida de color chocolate, concebidas por el estudio de arquitectos y fabricadas por la constructora OOC.

A-cero evitó en todo momento recurrir a cualquier elemento superfluo que pudiera desviar la atención de la amplitud espacial y las estructuras arquitectónicas. Una escueta lista de muebles, con diseños muy limpios, comparten espacio con algunas piezas o complementos de corte más tradicional, que ofrecen un toque de calidez. Y es que las teorías minimalistas se aúnan con otros conceptos como el de comodidad para crear espacios que abogan por una forma de vida práctica y actual. Los cuadros y las fotografías de gran formato cuelgan de las paredes y se encargan, por su parte, de poner un acento más personal y contemporáneo a los diferentes ambientes.



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