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Extremadura

Un molino del siglo XII

La acertada rehabilitación de este molino de aceite del siglo XII, proyectada por el arquitecto Ricardo Elizondo, y el interiorismo de materiales nobles y tonos austeros del estudio Laminter resaltan el sabor de una arquitectura privilegiada.

Nuevo Estilo 20/08/2013
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Restaurar sin transformar son dos verbos conjugados a la perfección en la rehabilitación de este antiguo molino de aceite situado en Extremadura. Levantado allá por el siglo XII por monjes jerónimos, permaneció en funcionamiento hasta finales de la década de los 60. Y si en el siglo XIX los propietarios mostraron a las claras su intención de conservarlo intacto, también los actuales dueños han apostado por ello. Así se lo transmitieron al arquitecto Ricardo Elizondo, que lo ha rehabilitado después de veinte años de absoluto abandono. «He querido mantener en todo momento el espíritu del viejo molino de aceite y salvo el tejado, que se desplomó, todos los muros conservan el enfoscado y la piedra originales », comenta el arquitecto.

El objetivo de preservar las sensaciones que transmitía el edificio ha guiado tanto el trabajo de rehabilitación como el posterior proyecto de interiorismo, que firman las hermanas Ana, Juana y María Delgado, del estudio Laminter. Ellas han elegido para las estancias piezas de mobiliario caracterizadas por la austeridad de líneas y los materiales naturales.

Tejidos de lino y terciopelo se alían con acabados cálidos y agradables al tacto, como la madera y el cuero. Las notas de contrapunto vienen de la mano del acero y el hierro. También en contraste, el pavimento de toda la casa –«un revestimiento
continuo de resinas cementosas en un luminoso gris claro», explica el arquitecto– resalta con las carpinterías de madera. Estas se han mantenido en lo posible, restaurándolas con maderas antiguas, mientras que para los elementos de hierro se contó con la importante intervención del escultor Kiko Camacho. El artista firma el altillo-biblioteca y las dos escaleras del salón: son audaces y espectaculares soluciones que refuerzan y engrandecen el carácter propio del lugar.

Ideas de las interioristas
Estudio Laminter (Tel.: 917 218 551)
Tejidos frescos.  Sofás y butacas se han tapizado en telas de lino o algodón en tonos crudos que reflejan luminosidad y contrastan con la piedra de los muros. El mismo recurso se sigue con las pantallas de las lámparas.    
El arte respira. Los cuadros parecen creados para mostrarse en estos centenarios muros. La adaptación de sus tonos piedra, ocres y verdes es total. En su mayoría proceden de la galería Rina Bowen.



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