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Nimes, Francia

Un antiguo molino reconvertido

O cómo transformar -sin que nada cambie- un antiguo molino en una vivienda cómoda, actual y con charme. Derribado y vuelto a levantar, este edificio del sur de Francia sorprende por su delicioso cóctel de pura esencia y encanto cosmopolita.

Nuevo Estilo 29/05/2018
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Las profundas raíces rurales de un molino de aceite del siglo XIX en Nimes, en la confluencia del Languedoc y la Provenza, inspiraron a la interiorista Marie-Laure Helmkampf para crear este refugio de marcada personalidad. La rehabilitación fue total.

Se derribó la mayor parte de la construcción, en muy mal estado, y se levantó de nuevo respetando la original. Las mismas sólidas vigas, los muros de mampostería y otros elementos fueron reconstruyendo un puzzle con un resultado totalmente distinto, un nuevo cuadro pintado con los trazos del pasado.

Los espacios resultantes, que siguen conservando el encanto del antiguo molino, se definen, en palabras de la interiorista, como un «loft-granero». Así, los techos altísimos y los ambientes diáfanos albergan las diferentes estancias que se dan cita, sin trabas, en la planta baja. En ella, salón, comedor, cocina y estudio se suceden con absoluta fluidez.

En estas zonas comunes gobierna el uso de tonalidades muy suaves. Blancos, beis y maderas multiplican la claridad natural que se cuela por los grandes ventanales de hierro. En los dormitorios, Marie-Laure Helmkampf recurrió al color para enriquecen la decoración y enfatizar su inconfundible carácter. Por su parte, el mobiliario evidencia un intencionado aire retro, en el que se mezclan los muebles antiguos con muchos guiños vintage y célebres piezas que forman parte del Olimpo del diseño del siglo XX.

IDEAS DE LA DECORADORA: MARIE-LAURE HELMKAMPF (www.ml-hdesign.com)
- Materiales para siempre. Adora los revestimientos de estética sencilla que envejecen bien y por eso ha recurrido al cemento pulido y la piedra –caliza belga, mármol de Carrara y travertino...– todo en sintonía cromática.
- Colores definidos. La mayor parte se ha resuelto con una paleta de blancos, beis y crudos. ¿El acertado contraste? Algunos paños muy concretos en gris grafito que plantean sorprendentes golpes de efecto.
- El toque de calidez. La altura de los espacios y la frialdad de los elementos constructivos requerían un contrapunto para suavizar: lo aportan la madera natural, las fibras y, sobre todo, las alfombras de piel –cebra, cabra, cordero...–.



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