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Madrid, España

Una casa de colores frescos

Un mix de colores frescos -como el blanco y el verdeceladón- resultó la base perfecta para el cambio que pedía este antiguo piso de Madrid. Con este camino abierto, una selección de piezas de ayer y hoy terminó de rejuvenecerlo.

Nuevo Estilo 02/03/2017
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Cambiar por completo el look de una vivienda antigua con tan sólo un nuevo maquillaje y sin apenas modificaciones estructurales es siempre un reto atractivo y gratificante. Así nos lo contaban los componentes del estudio Ribera, Esteban y Villuendas, encargados de reanimar el alma de este piso, situado en la última planta de un edificio madrileño del siglo XIX.

La distribución, con las zonas comunes mirando a la fachada exterior de la casa y a continuación del dormitorio principal, no requería grandes giros, sólo pequeños retoques. Claro que sus paredes y acabados revelaban una vida ya desgastada, que parecía apagarse. Pedía a gritos una dosis de oxígeno. «Los dueños, una familia que únicamente pasa cortas temporadas en Madrid, buscaban un proyecto cómodopara vivir ellos, no para recibir visitas. Algo, sobre todo, fresco y joven», nos explicaron los autores de la obra.

Para ello, el estudio arriesgó con lacas satinadas, que ofrecen un acabado muy luminoso, al renovar los tabiques. Uno de los mayores aciertos es el tono verdeceladón que recorre, como una brisa fresca, recibidor y salón. Después llegó el momento de decorar, el paso más importante en su propuesta de rejuvenecer los ambientes. Con tal objetivo, escogieron diseños suyos bastante modernos y depurados, que se alían con una rica variedad de texturas a la última. Como efecto de choque, piezas antiguas y heredadas– cómodas o butacas– para lograr un sabia sintonía y conexión entre la arquitectura clásica y el interiorismo de la vivienda. Fórmulas de expertos que nunca fallan. A las pruebas nos remitimos.

IDEAS DEL ESTUDIO: Ribera, Esteban y Villuendas (Tel.: 913 192 323)
- Una decoración por parejas. Uno de los recursos más empleados por el estudio es el de la simetría. Abundan las piezas gemelas, desde muebles hasta jarrones, colocadas en paralelo con el fin de lograr un agradable efecto de orden y equilibrio.
- Conservar su charme original. Se rehabilitaron los balcones, puertas de paso de dos hojas –con ese aire tan señorial–, molduras, el suelo de pino melis e incluso los radiadores de hierro fundido. Estos elementos, todos muy auténticos, junto con la altura de 3,20 m, dejaron patente el pasado de la casa.
- Una singular paleta de tonalidades. Para el salón, los decoradores eligieron un trío cromático fresco y de pura tendencia: verde, mostaza y ciruela. Esta combinación, materializada en paredes, tapicerías y otros detalles como los cojines, intensifica el aire joven y espontáneo de la obra.
- Todo elegancia. Tres piezas han sido claves a la hora de crear un clima sofisticado en el dormitorio: las cómodas Luis XV de ébano y hueso, colocadas a modo de mesillas; el cabecero de capitoné y con laterales, idea de los interioristas; y la manta de pelo que cubre la cama. Materiales luxury, sin duda. Además, la combinación crema y oscuro evoca los coquetos decorados de los años veinte.



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