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Madrid

Luminosa reforma en El Escorial

En un entorno privilegiado, el madrileño monte Abantos, esta vivienda de los años cuarenta acoge interiores plácidos y elegantes, rodeados por un jardín espléndido. Disfrutar de su contemplación a placer y en todo momento guió la luminosa reforma que se ha realizado.

Pilar Barrio 01/10/2015
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¿Qué apetece más: la casa o el jardín? Ambos, desde luego. En este caso, han ido haciéndose a la vez a lo largo de muchos años, pero es precisamente ahora, gracias a la última reforma, cuando la una y el otro se miran con más amor que nunca. La finca está situada en la ladera del monte Abantos, frente al campo de golf de La Herrería y a cinco minutos del monasterio de San Lorenzo de El Escorial. En ella, Juan Selgas levantó en 1940 tres edificios independientes –casa principal, vaquería y casa auxiliar-, rodeados de un jardín con mucho encanto. Los actuales propietarios rehabilitaron totalmente las construcciones respetando su estilo arquitectónico, propio de esta zona de la sierra madrileña, con tejados de pizarra a cuatro aguas y sillares de granito y tonos ocres en las fachadas. El interior se ha redistribuido por completo para dar mayor amplitud y luminosidad a las estancias, se cambiaron todas las instalaciones de electricidad, fontanería y calefacción, y se le ha dotado de aire acondicionado y sistemas de acceso a las nuevas tecnologías.

Luis Sánchez-Merlo ha coordinado y dirigido la reforma con el asesoramiento técnico del equipo de arquitectos de Área Cuatro, de los ingenieros José Acha (industrial) y Fernando Hernando (de telecomunicaciones), y de la empresa V.A. e Hijos. Entre los elementos que se han conservado destacan el suelo de pino melis, restaurado y recolocado por Tecniparq Fuenlabrada, y las puertas de madera, recuperadas por Hayarce. En la casa principal, donde los propietarios pasan sus periodos de descanso y vacaciones, se ampliaron considerablemente la cocina, el comedor y el salón, que se abrieron, además, al jardín, que entra visualmente en los interiores y adquiere así un mayor protagonismo en todas las habitaciones. El espacio exterior se ha mimado de igual modo. Las nuevas plantaciones, el saneamiento y rehabilitación de las fuentes y pozos, y la recuperación del viejo invernadero y de elementos recientes como el cenador de hierro o el comedor al aire libre, han elevado el interés de sus bellos paseos, placitas con esculturas y rincones secretos. Puntos de contemplación y recogimiento cargados de magia y sosiego, donde es fácil sentir la naturaleza.

Ideas del proyecto
El tono blanco roto elegido para pintar las paredes, suelos, carpinterías y también en las cortinas se escogió ex profeso para dar más fuerza y protagonismo al verdor del jardín que penetra por todas las ventanas.
La decoración busca potenciar la sensación de espacio y la luz natural con interiores despejados y muy confortables.



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