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Madrid, España

Un loft industrial con piezas y textiles vibrantes

Todo queda a la vista en este loft situado en el centro de Madrid. La interiorista María Ruiz-Mateos y la estilista Mercedes Díaz de Rábago firman un proyecto rompedor en el que sofisticación y brutalismo industrial se dan amigablemente la mano.

Realización: Mercedes Díaz de Rábago. Texto: Miriam Alcaire. Fotos: Pablo Sarabia 24/04/2018
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Esta casa es una rara avis. Sorprendente e incatalogable, con múltiples influencias que dan como resultado un look genuino. Ubicada en un edificio de 1935 en una zona privilegiada de Madrid, sus propietarias la destinaron primero a oficina y ahora acaba de retornar a ser vivienda. Pero vayamos por partes. Cuando la compraron, Ana y Celia Gómez de los Infantes deseaban un espacio diáfano, amplio y luminoso, que albergase la sede de Sr. Wilson, su agencia de publicidad, especializada en shopper marketing.

Partieron de un piso interior con la superficie muy dividida y tan modificada que bajo el techo y los pavimentos estaban ocultos valiosos elementos de la construcción original. La intervención del arquitecto Peyo Basurto, de Ping Pong Estudio, ayudó a destapar el frasco de las esencias. Salieron a la luz tesoros escondidos como la tarima de pino melis en espiga y un solado de cerámica de piezas octogonales que hubo que pigmentar para recuperar los colores originales, además de rosetones y molduras de escayola, y pilares de hierro fundido. Las paredes combinan el ladrillo desnudo y el revoco primitivo; incluso hay en ellas y en los techos cicatrices de rozas y emplastes de yeso. Y en esta ambientación de aire industrial, los tubos de calefacción y las instalaciones eléctricas van a la vista.

Cuando la agencia se quedó pequeña, Ana y Celia decidieron volver a dar al piso la función de casa, eso sí, sin alterar su personalísima estética. Para este trabajo contactaron con la interiorista María Ruiz-Mateos y la estilista Mercedes Díaz de Rábago, que han creado una elocuente escenografía. El objetivo ha sido suavizar la brusquedad de la caja llenando los interiores de calidez y charme. El mix de muebles antiguos y contemporáneos, los ricos textiles, los complementos dorados... impregnan el ambiente de un clima chic tremendamente heterodoxo. No hay tabiques ni puertas, excepto el cerramiento que acoge el dormitorio y el baño, pero ni la zona de estar ni la cocina o el comedor se par ecen entre sí. En ello tiene mucho que ver el uso del color. Azules y verdes vibrantes, dorado o cereza intenso son los códigos de identidad de cada área, una manera de diferenciarlas sin crear barreras visuales en este loft cuyas pautas estilísticas hablan un lenguaje muy particular. Y cautivan.

IDEAS DE LAS INTERIORISTAS: María Ruiz-Mateos (Teléfono: 670 703 230) Mercedes Díaz de Rábago (Tel.: 659 287 139)

- Elementos constructivos ornamentales. Instalaciones eléctricas y tubos de climatización a la vista forman parte relevante de la decoración. Se han dotado de un espíritu poético realzados por los paramentos sin enlucir y los radiadores al aire, sin apoyar en la pared.

- Traer a la actualidad. El espíritu fabril, tan en boga en los lofts de finales del s.XX, se ha puesto al día con notas barrocas. Toques dorados y exquisitos textiles –terciopelos, brocados y sedas– envuelven los espacios y los atemperan añadiéndoles calidez y sofisticación.



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