desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

La vivienda transparente y sólida de Annabelle Selldorf

El núcleo central en torno al que se articula esta construcción neoyorquina de Long Island es un patio acristalado. Conecta visualmente las estancias que lo rodean y, al mismo tiempo, permite disfrutar de las vistas exteriores a un bosque de robles.

Nuevo Estilo 21/08/2013
Imprimir
Pantalla completa



Sagaponac es un lugar idílico en la península de Long Island que acoge un visionario proyecto de 34 villas diseñadas por una cuidada selección de arquitectos. En este escenario de playas de arena blanca y sobre una extensa superficie —entre los balnearios de South e East Hampton— se erigen casas proyectadas por Zaha Hadid, Steven Holl, Philip Johnson o Jean-Michel Wilmotte, entre otros. Detrás de esta idea está el promotor e inversor Harry “Coco” Brown, que contó con Richard Meier para elegir a esos grandes nombres. La arquitecta alemana Annabelle Selldorf, residente en EE UU y con estudio en Nueva York, es la autora de una de estas viviendas.

Los propietarios –un escocés y su esposa italiana– sólo buscaban una casa de alquiler en Long Island y cuando descubrieron la promoción Casas en Sagaponac, sus planes de veraneo se convirtieron en una compra en firme y en un cambio de estilo de vida. «Fue un amor a primera vista», recuerdan, y es que lo que encontraron en los bosques de robles de Hampton era algo único: «Una interesante casa con patio sobre una estructura de grandes dimensiones que, a pesar de su transparencia, parecía un castillo».

Ambos intuyeron que ese proyecto significaba un nuevo capítulo en la historia de la arquitectura americana y querían participar en ello. «La arquitecta Annabelle Selldorf concibió la casa como una especie de micropaisaje, en medio de una pradera salvaje y rodeada de arbustos y bosque, con una fuerte unión con el entorno». El edificio, revestido de madera de cedro maciza, se erige sobre una plataforma elevada de modo artificial y rodeada por un alto muro de hormigón a la vista.

Los distintos espacios exteriores del conjunto se interrelacionan con la distribución interior. Al sur, y delante de la zona de estar, se extiende una superficie de césped de grandes dimensiones —«a la americana»—, con una gran piscina en la esquina. En el lado oeste, delante del ala de dormitorios, se halla el jardín de flores con abedules al fondo, situado a un nivel inferior —como si estuviera hundido—. Mientras, un bosquete de manzanos y arces aparece vinculado a la cocina y al comedor.

Para rematar, en el flanco este está la entrada principal, donde dan la bienvenida las escaleras de piedra caliza y un arce japonés de elegante silueta plantado sobre gravilla beis. Así, a pesar de haberse levantado esta nueva construcción, lo edificado y la naturaleza se funden para formar una unidad. El resultado es una construcción inspirada en las raíces del estilo Long Island, que se basaba en las ideas experimentales de las casas de la costa en los años veinte. Esta nueva arquitectura se caracteriza por el respeto al entorno natural, el estudio del soleamiento y las orientaciones, y el refinamiento de la organización espacial.



Ver más articulos