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La casa que pinta un niño

¿Recuerdas la forma de las casitas que dibujabas en el colegio? Pues así se proyectó esta vivienda malagueña, con una arquitectura simple pero preciosa, que esconde en su interior una decoración divertida y plagada de sueños deco.

Gema Marcos Lamigueiro 10/07/2016
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Se nota que en esta vivienda de campo se han volcado los sueños, los recuerdos y las experiencias de una familia. Un proyecto realmente entrañable, ubicado en una localidad malagueña a pie del Mediterráneo: «El terreno tenía una orografía compleja, pero también unas vistas tan maravillosas sobre el mar que no queríamos renunciar a construir en este enclave. Tuvimos que contar con geólogos y con la experiencia de muchos profesionales locales para llevar a cabo el trabajo. Fue una tarea difícil, aunque el esfuerzo de todos mereció la pena», nos comenta la propietaria, que propuso con mucha ilusión el trazado arquitectónico de «esas casitas que todos dibujamos cuando somos niños, con sus cinco palitos», o a imagen y semejanza de los viejos graneros con techo a dos aguas y un ventanuco central –en este caso idearon un ojo de buey con una vidriera decorada con una rosa de los vientos, haciendo un guiño a la afición del dueño por el windsurf–. Además, en el resultado final se descubren otras huellas culturales, como la marroquí, con sus cerámicas esmaltadas, sus puertas y arcos, o sus colores: «Asimismo, me influyó el tiempo que viví en Italia y en Cataluña. La casa se fue haciendo, en definitiva, con una mezcla de todos esos mundos que he conocido».
La distribución, con tres pisos, responde a los cánones actuales, que hablan de espacios abiertos para permitir una vida familiar más dinámica. Por eso, la primera planta, a pie de calle, integra sin tabiques divisores las diferentes áreas comunes. Todas ellas –entrada, cocina, comedor y salón con zona de trabajo– miran a una escalera de caracol, una pieza que se erige en el centro como una preciosa escultura, con barandilla de obra realizada por un yesista, que realmente sorprende al entrar. Y es que la casa cuenta con infinidad de detalles artesanales, hechos ex profeso para la ocasión. Propuestas con una estética poco convencional que conviven junto a célebres muebles del siglo XX y diseños muy recientes que lucen ciertos guiños retro, como las lámparas de fibra trenzada o los armarios de la cocina y los baños. A su vez, la perfecta coordinación de colores pone la guinda al proyecto.



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