desplegar menu NuevoEstilo
Buscador
mostrar/ocultar

Madrid

Efecto dandy en un piso madrileño

El sello elegante y refinado del interiorista Raúl Martins ha bañado los espacios de su casa, un piso antiguo madrileño en el que el carácter de los ambientes y las piezas elegidas son perfectos aliados.

Ma Jesús Revilla 02/05/2019
Imprimir
Pantalla completa



La casa de un interiorista se puede contemplar a modo de ilustrativo showroom que muestra sus habilidades, virtudes y gustos. El piso madrileño de Raúl Martins refleja, en conjunto y en cada rincón por separado, una exquisita elegancia clásica, renovada con notas de carácter. Lo primero fue adecuar los espacios a las necesidades.

El piso, del siglo XIX, mostraba una distribución obsoleta, muy compartimentada en excesivas estancias. Pero el cambio debía ser formal, sin alterar la personalidad de la arquitectura. Para mantenerla, se llevó a cabo una intensa y minuciosa labor de restauración de muchos elementos constructivos que el decorador quería no solo conservar, sino ensalzar como rasgos fundamentales de estilo. Es el caso de los suelos. Se dejaron tanto el damero de mármol de Macael y pizarra de la “parte noble” como el terrazo rojizo de otras zonas, y, donde no se pudo, se pavimentaron con materiales nuevos a su imagen y semejanza.

Las molduras de los techos se rehicieron, clásicas y sobrias; las puertas se restauraron y lacaron, y se cambiaron sus herrajes; y también se instalaron nuevas contraventanas repitiendo los patrones de las antiguas. El interiorista ha creado luego un traje a medida para estos espacios, repletos de diseños propios, de muebles adquiridos en anticuarios de toda Europa, atrezados con recuerdos y detalles, como en una especie de gabinete de curiosités en el que tiene cabida la colección de “cosas bellas” que Raúl Martins ha ido atesorando a lo largo de los años. Una belleza poética muy sugerente, arropada por una paleta de textiles muy cuidada y selecta en tonos grises y con texturas envolventes.

IDEAS DEL INTERIORISTA: Raúl Martins (www.raulmartins.com)
- La iluminación es un factor muy cuidado con el que se ha buscado aportar toques de discreto dramatismo en un conjunto marcado por el blanco y el gris. Lámparas puntuales y apliques decorativos se completan con discretos focos en el techo para dar intensidad.
- Paredes empapeladas. El papel pintado es una de sus pasiones: «Enriquece  la decoración con su fuerza y de una manera muy sencilla».
- Espejos. Utilizados aquí a la manera tradicional, muy del siglo XVIII, creando un juego de falsas profundidades y multiplicando la luz.



Ver más articulos