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Madrid, España

Este dúplex es un paraíso en la ciudad

Acero, hormigón, travertino y vidrio son cuatro materiales que se alían en este dúplex madrileño proyectado por Bueso-Inchausti & Rein. Los espacios comparten la máxima luminosidad y la alta calidad de los acabados es también su sello inconfundible.

Nuevo Estilo 10/05/2018
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Un dúplex en pleno corazón financiero de Madrid. Es el proyecto que la inmobiliaria Tiuna encargó al equipo de arquitectura Bueso-Inchausti & Rein. Este estudio fundado en 1983 —que desarrolla trabajos integrales de interiorismo, además de obras de urbanismo— firma también la sede de la Fundación Astroc, de la que es vecino este edificio. Precisamente con esa fachada de factura clásica mantiene un buen diálogo gracias al diseño de volúmenes y materiales.

Los primeros marcan un juego de luces y sombras que se complementan entre sí para ofrecer una sensación de movimiento y ligereza. De este modo puede decirse que se contrarresta el espacio libre entre el edificio antiguo y el moderno. Otra clave son los materiales escogidos: mármol travertino, hormigón, acero inoxidable y vidrio se alían para enfatizar esos dos objetivos. La obra consistió en la reestructuración parcial de la construcción, que antiguamente acogía oficinas, para convertirla en una finca de uso residencial.

La estructura original se ha conservado y sobre ella se ha levantado un conjunto compuesto por ocho viviendas. Una de ellas es este dúplex, que goza de una superficie exterior extra con jardín y piscina, ambos de disfrute privado.

«La prioridad ha sido siempre el desarrollo del oficio de arquitecto como arte perdurable, persiguiendo la calidad como sello común de cada proyecto». Esta declaración de intenciones distingue al estudio Bueso-Inchausti & Rein y así lo comprobamos en esta vivienda, que aúna excelentes calidades, soluciones brillantes y recursos arquitectónicos que destacan por su intemporalidad.

Así lo apreciamos, por ejemplo, en el techo del comedor, rebajado en altura y forrado con madera para acoger el sistema de impulsión del equipo de climatización y, al mismo tiempo, diferenciarlo del salón. También llama la atención el especial acabado de la pared forrada en travertino. Este espacio diáfano que acoge el salón se asoma al jardín y se integra en el interior gracias a las puertas correderas, que ofrecen una envidiable vista panorámica. Esa transparencia sintoniza con el tratamiento dado al suelo de granito negro Zimbabue pulido, que refleja volúmenes, luz y, en definitiva, el resultado de un buen proyecto.



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