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Cantabria, España

Una vivienda íntima e independiente

Una casa bicentenaria más una reforma audaz -obra del interiorista Juan Badolato- son las bases de la singularidad que se respira aquí. Para reforzarla, la decoración habla de mezclas medidas y a la última.

Nuevo Estilo 26/10/2017
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Ubicada en una construcción de fines del siglo XVIII del centro de Santander, esta casa es uno de los dos apartamentos en los que se ha dividido el antiguo entresuelo del edificio.

La reforma es obra del interiorista Juan Badolato, quien, en colaboración con Mª del Carmen García de la Vega, quería crear un espacio amplio y muy funcional. «Hemos dejado los ambientes lo más diáfanos posible –comenta–. Sólo hay dos puertas en todo el piso, las de acceso a la cocina y al baño, que además se han puesto correderas para aprovechar así mejor el espacio». El resto de las estancias comparten una única superficie, aunque con el dormitorio independizado del salón. Juan Badolato ha ideado para ello un tabique separador que no llega al techo y deja un amplio vano en un lateral, lo que crea sensación de continuidad visual y no interfiere el paso de la luz natural entre una habitación y otra. «El dormitorio cuenta con dos ventanas orientadas al sur por las que entra mucha claridad y deseaba que ésta llegase hasta el salón».

Para potenciar la luminosidad e incidir en la funcionalidad y amplitud, el decorador ha jugado con el blanco y el negro en los techos y paredes de toda la casa. De igual forma, se ha optado por una decoración escueta y muy actual, que busca el contraste de estilos: «Quería huir de la uniformidad estética, me encanta la mezcla con sentido: el sofá de línea moderna del salón al lado de la butaca clásica de cuero y las sillas de hierro de jardín en el comedor. Además, he querido dar algún toque diferenciador, como prescindir de mesa de centro y sustituirla por auxiliares».

IDEAS DEL INTERIORISTA: Juan Badolato (Tel.: 616 761 005)
- Conservar los elementos originales. Para elevar la altura de los techos se tiró la escayola y se dejaron a la vista, pintándolas de blanco, las vigas. También se han recuperado el pilar de piedra que cruza el salón y el dormitorio, y dos columnas de hierro.
- Efecto óptico. Las cortinas de toda la casa, en un algodón blanco de caída larga, se han colocado muy por encima del marco de las ventanas para que parezcan más grandes y contrarrestar su escasa altura.



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