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St. Moritz, Suiza

Una ventana privilegiada desde Murezzan

Un complejo residencial en la estación suiza de St. Moritz firmado por Norman Foster. Y dos de sus viviendas que se unen para crear un espacio único donde las vistas y la búsqueda del confort son las protagonistas indiscutibles.

Nuevo Estilo 30/11/2017
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Una de las estaciones de esquí más glamourosas y elegantes del mundo, St. Moritz, al este de Suiza, ha sido el lugar elegido por sir Norman Foster para su nuevo proyecto de arquitectura: Murezzan, un conjunto residencial con el que se ha planteado revitalizar el centro de la ciudad. Partiendo de la completa remodelación de dos edificios ya existentes —un par de hoteles de principios del siglo XX— y de la construcción de otro nuevo, Foster ha levantado un entramado urbanístico en el que se funden elementos contemporáneos e históricos para dar cabida a una serie de viviendas a las que acompañan un restaurante, tiendas, gimnasio y aparcamientos subterráneos.

El arquitecto ha tomado como punto de partida para la concepción espacial de este gran complejo las ventanas con arco de medio punto del antiguo Posthotel: una sucesión de infinitos huecos que abren los espacios al paisaje alpino y que Norman Foster ha decidido conservar con su forma original.

En la fachada sur, sin embargo, ha añadido balcones protegidos con balaustradas de cristal que permiten disfrutar mejor de las vistas. Detrás, las viviendas se suceden como luminosos y confortables espacios.

El propietario de esta casa siempre había querido poseer una en el centro de St. Moritz y cuando conoció Murezzan no pudo resistirse: «Me gustó tanto el proyecto que adquirí dos apartamentos para unirlos. El resultado es esta estupenda vivienda de 300 m2 orientada al sur y al sudeste».

El piso cuenta con un holgado ambiente central en el que se ha ubicado la cocina-comedor, una estancia que gracias a su distribución abierta, la gran mesa para comer y una larga barra central destinada a refrigerios informales se ha convertido en el verdadero centro de reunión de la casa: «Cada Navidad nos juntamos muchísimos amigos y es aquí donde solemos pasar casi todas las tardes».

Junto a la cocina se ubica la zona de estar, que se ha organizado en varias áreas para hacer más cómoda la estancia en ella. El rincón de la televisión, por ejemplo, está separado del resto de ambientes para proporcionar mayor intimidad. Por otra parte, un largo pasillo dirige desde la entrada a las habitaciones y baños, con el dormitorio principal planteado como una evocación del antiguo hotel: una estancia tipo suite que ofrece el máximo confort y unas magníficas vistas de las montañas desde la terraza.

El interiorismo fue labor de la ex esposa del propietario, que se enfrentó al reto de encontrar la manera más idónea de exponer su amplia colección de arte. Aunque se ha recurrido a algunos fondos de color como complemento, cuadros, esculturas y fotografías resaltan ante unas paredes pintadas mayoritariamente de blanco, el tono por excelencia de los inviernos nevados de St. Moritz. 



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