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La casa de Concha García Campoy

La periodista de radio y televisión Concha García Campoy consiguió, a base de recorrer la misma calle una y otra vez, la casa de sus sueños: un espectacular tríplex frente al madrileño parque de El Retiro que comparte con Andrés Vicente Gómez.

Nuevo Estilo 28/06/2013
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«Esta es la casa que soñaba, mi casa definitiva. Quería vivir en esta misma calle, al lado del parque de El Retiro. Una zona agradable para mis hijos, pero que estuviese en el centro de la ciudad. Así que me recorrí la acera una y mil veces hasta que vi el cartel de “se vende”», recuerda la periodista Concha García Campoy. La vivienda era de un matrimonio belga que se volvía a su país. Estaba muy deteriorada, pero tenía unas vistas espectaculares y la periodista no dudó: «No me planteé ni cómo estaba ni si era grande ni su distribución. Sabía que iba a vivir aquí y ya está. Era mi casa».
El piso era un dúplex, pues tenía un pequeño apartamento encima. Concha le hizo dos reformas, «poquito a poco, sola y a mi aire», para estar más cómoda con sus hijos, Lorenzo y Berta, pero la gran transformación ocurrió hace unos años, cuando decidió convivir con su actual marido, el productor de cine Andrés Vicente Gómez: «Se lo puse difícil porque no estaba dispuesta a que nos moviéramos de aquí». Sonríe, su naturalidad se refleja en su voz, acostumbrada a hechizar a su audiencia radiofónica, y logra que la sesión de fotos se paralice. Todos, fotógrafo, maquilladora y estilista, se muestran atentos a la confidencia: «Es una historia rocambolesca, muy romántica y divertida. Andrés llamó a la puerta de los vecinos de abajo, les explicó que su amor y su futuro dependían de ellos, y tuvo la habilidad de convencerles para que le vendiesen la casa».

Sólo entonces, al encontrarse con una vivienda realmente grande que requería una reforma muy complicada, la periodista recurrió a un profesional: «Llamé a un interiorista íntimo amigo mío de Ibiza, Joan Ribas, para que me ayudase a unir los tres pisos, casi 400 metros en tres alturas». El apartamento es ahora cuarto de juegos y estudio; la planta central acoge las zonas comunes: salón-comedor, las habitaciones de invitados y una cocina; y el piso inferior, el que añadió Andrés Vicente Gómez, reservado a la pareja, cuenta con salón, dormitorio, baño y cocina.
Para esta gran comunicadora, veterana de la radio y la televisión, su casa es el núcleo familiar: acoge a sus hijos, a sus padres –que la visitan con frecuencia–, a sus amigos, a los de los niños... «Me encanta esa sensación de casa abierta, que quien llame a la puerta pueda entrar en todo momento, tomar algo, meterse en la cocina... Quería que tuviese un aire mediterráneo –Ibiza en Madrid–, siempre tengo como referencia el mar». De ahí la pintura del salón familiar. Es muy especial, se la encargué a un chico de Ibiza, Peter, que trabaja con pigmentos naturales de Marruecos. Los colores me han ayudado a conseguir ese aspecto. No es una casa de capital al cien por cien».

En la decoración abundan las piezas de diseñadores emblemáticos: «Me gustan los muebles de diseño, permiten espacios diáfanos y agradables, y los hay muy cálidos. También me fascina el mobiliario antiguo –las cómodas son mi debilidad–, pero eso sí, siempre que tenga algún sentido práctico». Aunque disfruta de una casa preciosa, confiesa no ser una maniática del orden: «Si en un momento dado hay que sacrificar la estética de un espacio por poner una cinta de gimnasia en mitad del salón, a estas alturas de mi vida ni lo dudo. Hace años me hubiera dado un infarto, pero ahora tengo ese sentido de que las casas son para vivirlas. Incluso tengo cosas que no son muy bonitas, pero tienen algún valor sentimental para mí». En la vivienda hay muchísimos libros y discos, más de 2.000 compactos y radios digitales por todas partes. Entre todo, ella se decanta por sus cuadros: «Tenemos muchos y todos significan algo para mí, son básicamente de amigos. Nunca desvinculo los objetos vivos –para mí, los cuadros y las piezas de arte están vivos – de la relación sentimental». Nos lo cuenta mientras se prepara para acudir a su cita diaria con los oyentes de la nueva emisora Punto Radio y desayuna junto a un arroyo: «Me encanta y, además, Eduardo es un gran amigo». Para ella, este tiempo y la vuelta a casa tras finalizar su programa, Campoy en su punto, son los mejores momentos del día.



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