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Sevilla, España

Una casa en Sevilla que evoca ecos de otros tiempos

Esta casa sevillana adopta una nueva identidad rescatando una belleza antigua que enamora. El interiorista Amaro Sánchez de Moya es el autor de un proyecto tan bello como funcional.

Realización: Mercedes Ruiz-Mateos. Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Pablo Sarabia 07/09/2020
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Qué cosas tiene la vida! Quince años después de que el interiorista Amaro Sánchez de Moya hubiera estado a punto de comprar este piso situado nada menos que en la Plaza Nueva de Sevilla, los actuales dueños solicitaron los servicios de su estudio para que lo remodelase, le diera el porte de una casa señorial, le insuflara el gracejo del Sur y lo dotara de la funcionalidad de un hogar contemporáneo. ¡Dicho y hecho! Si Sánchez de Moya le había echado el ojo al inmueble (una mirada bien entrenada para encontrar diamantes en bruto y pulirlos a conciencia), por algo sería.

La vivienda se rehizo por completo y solamente se salvaron las contraventanas de madera de los balcones y los azulejos antiguos del patio. La reconversión siguió algunas pautas marcadas por la propiedad, pero el hecho de conocer muy bien el espacio ayudó al decorador a focalizar los aspectos que necesitaban ser mejorados. Puntos a favor: la maravillosa luz natural y una bella distribución en forma de estrella que no desaprovecha un solo centímetro; el enorme vestíbulo-despacho es punto central desde el que se da paso a las distintas habitaciones. «Resulta la casa ideal para una pareja joven como la que reside ahora en ella, ya que funciona a modo de gran suite de hotel, con mucha sensación de espacio sin tener especialmente demasiados metros cuadrados. Todos los ambientes se disfrutan y ninguno queda relegado», explica el interiorista.

Ambas condiciones –iluminación natural y trazado racional– facilitaban enormemente la metamorfosis de unos interiores bastante insustanciales, sin embargo. Nada que un buen proyecto de interiorismo no pudiera convertir en deslumbrante. Lo primero fue subir la altura de los techos –hasta 70 cm en algunas zonas– para dar a la arquitectura interior el carácter que perdió o que nunca tuvo. «Creamos una caja escueta con gran abundancia de escayolas y frisos, recuadros de molduras, y jambas marcadas en puertas y ventanas. El blanco es el tono de fondo y aporta una sensación radiante con la intensa luz sevillana potenciando contrastes y sombras en esos elementos ornamentales». Complementa a este color una paleta serena que cuenta con abundancia de rosas, verde oliva y beiges, pero en versiones muy relajadas. Asimismo, los textiles y tapizados desprenden sensualidad por su tacto suave y prints animal.

Los pavimentos y cuartos de baño presentan también una factura muy “arquitectónica”. En los suelos de parqué, de Anticato, los dibujos se han subrayado con uniones de perfiles metálicos. Y en los aseos, el juego geométrico o los murales fantásticos llenan de osadía e imaginación esos espacios tan prosaicos. Un look clásico, el de este piso, que recuerda asimismo –por los materiales nobles empleados (mármol negro Marquina, latón, madera, terciopelo), así como por los motivos, colores y texturas– la estética art déco de los felices años 20. En resumen, una casa refinada, ecléctica, alegre... pero, sobre todo, ¡emocionante!

Ideas del proyecto: 
Amaro Sánchez de Moya amarosanchezdemoya.com

Pátina antigua. Se introdujeron elementos singulares, como la chimenea del siglo XIX y los grandes paneles de espejo envejecido, para añadir “capas de historia” a la decoración.  

Valor artesanal. Muchos de los muebles y complementos concebidos por el estudio de interiorismo están fabricados por artesanos, doradores o tapiceros locales. La manufactura de cercanía añade un mérito añadido a la casa.



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