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Madrid, España

Esta luminosa casa presume de un interesante mix nórdico colonial

Seductora, confortable y con personalidad, la vivienda madrileña de la empresaria Sandra Segimón es un canto a la armonía y a la luz. En ella, cada estancia cuenta una historia.

Itziar Ochoa. Fotos: Pablo Sarabia 24/05/2019
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Hace 20 años, tres pioneros, los hermanos Sandra y José Manuel Segimón, y Natacha Apolinaro, se embarcaron en la aventura de acercarnos la joya de la gastronomía asiática, el sushi. Así nació Sushita, que, además de distribuir un producto de altísima calidad en grandes superficies, tiene cinco restaurantes consolidados en Madrid bajo las marcas Sushita Café, Madame Sushita y Monsieur Sushita. Hoy, Sandra Segimón, directora de varios departamentos de la empresa, y artífice de la magia decorativa de los restaurantes, nos abre las puertas de su casa: «Se construyó en los 70 y me enamoré de ella nada más entrar y ver la galería que daba a la terraza. Tardamos dos años en comprarla. Yo tenía claro que una vivienda de este tipo se convierte en el lugar de reunión de toda la familia. Nos ayudó con la reforma Pablo Gómez Zuloaga y el paisajismo fue obra de María Medina».

¿Cómo defines tu estilo personal? Creo que es ecléctico y casual, pero con un punto de imaginación. Me gusta mucho el concepto de crear. Y es mi labor en los restaurantes, con ayuda de las interioristas. Hacemos un trabajo de diseño en el que todo encaja: la vajilla, los cubiertos, los colores, las tapicerías, el logo, las cartas, el uniforme de los camareros... En cada restaurante incluimos piezas únicas buscadas en debalages franceses; por ejemplo, en la entrada del Monsieur hay dos lámparas del viejo Café de Nápoles, en Positano (Italia).

Tu vida aquí es... ¡Muy movida! Me encanta que los fines de semana vengan muchos amigos a comer o a cenar. Trato de crear un ambiente especial con flores, música, la iluminación... También me gusta que la casa esté llena de niños, aunque las cosas se rompan, y que jueguen al futbol en el jardín.

Algo que acabes de comprar. Cada vez que voy a los debalages para los restaurantes Sushita, traigo cosas para mí. Lo último han sido unos candelabros maravillosos, del s.XVII, que están sobre una de las cómodas del salón.

¿Y el último regalo que has recibido? Una escultura vegetal de Fernando Oriol. Y mi madre me obsequió con un rinoceronte que está encima de la chimenea del salón, que es de Gabriella Crespi, una diseñadora fabulosa de los años 70.

¿De qué artista adquirirías alguna obra si pudieras? Juan Asensio, estoy deseando tener alguna de sus esculturas.  Vi una en el stand de Elvira González en ARCOmadrid que me encantó. También me apasiona Barceló.

Tres restaurantes que te hayan impresionado recientemente. Me fascinó el del hotel Royal Mansour, en Marrakech, con una increíble cocina fusión marroquí-asiática que nos inspiró nuestro cuscús king prawn. En Boston, durante la feria del pescado, que es de las mayores del mundo, conocí un local peruano, llamado Ruka Restobar, buenísimo.Y también me encantó Abe and Louie’s, que tiene un bogavante crunchy con croûtons impresionante.

¿Qué te inspira y qué te mueve en tu día a día? Me inspira viajar y sumergirme en culturas distintas. Y me mueve aportar, ayudar, dejar un signo positivo... A los tres socios nos da una gran satisfacción ver que alguien dentro de la empresa ha prosperado.

Realización: Mercedes Ruiz-Mateos. 



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